Gianfranco Ferrari
Involucrarnos en la discusión de las materias que importan a nuestros países es parte clave del ejercicio de nuestra ciudadanía.
En Latinoamérica enfrentamos numerosos desafíos: la pobreza, la inseguridad ciudadana, la debilidad institucional, entre otros. Esta realidad ayuda a explicar el 65% de insatisfacción con la democracia en la región (según el Latinobarómetro) y los bajos niveles de confianza en instituciones como el Parlamento (24%), el Gobierno (31%) y los partidos políticos (17%).
Y la región se encuentra en un momento ideal para que todos se involucren mucho más, pues nunca habíamos estado tan conectados entre nosotros como hoy. Las herramientas que tenemos a nuestra disposición, los canales que existen para ponerlas en práctica y nuestra creatividad nos colocan en una posición única para buscar hacer la diferencia.
En ese sentido, lo que hace falta no es acceso, sino propósito. Y soy testigo de que, con su energía, capacidad de innovación y conexión con lo digital, los jóvenes tienen el potencial de motivar a sus comunidades a participar de manera consciente, informada y responsable. Para nosotros, la clave está en ofrecer a esas iniciativas la visibilidad para que puedan convertirse en proyectos reales y sostenibles que apuntalen la participación ciudadana.
Este año, en Credicorp buscamos descifrar cómo los jóvenes pueden involucrarse más con las instituciones y comunidades. Por eso, para acelerar los cambios que Latinoamérica necesita, nuestra plataforma para impulsar propuestas innovadoras, Voces por la Participación Ciudadana, ha recibido más de 3,300 ideas.
Desde su creación en el 2022, más de 18,200 jóvenes de toda la región, ya han participado, y nueve proyectos han sido reconocidos por su capacidad de generar impacto real en sus entornos. Esta experiencia nos reafirma que el talento juvenil no necesita que lo representen: necesita oportunidades para liderar el cambio y convocar a otros a ser parte de él.