Este domingo se cumplió con la jornada de capacitación de jurados electorales en los nueve departamentos del país. La importancia de esta actividad consiste en que los ciudadanos que resultaron seleccionados para ocupar estas funciones, a través de un sorteo, serán las máximas autoridades de las mesas de votación en los comicios del próximo 22 de marzo.
La capacitación se cumplió a escasas tres semanas para que los bolivianos acudan a las urnas para cumplir, una vez más, con el deber democrático de elegir a sus representantes políticos. En esta oportunidad serán escogidos por votación popular 5.432 autoridades departamentales, regionales y municipales de toda Bolivia.
El alto número de candidatos que postulan a las nueve gobernaciones departamentales y a las 335 alcaldías municipales son algunas de las características de este proceso que está en marcha desde el 22 de diciembre del año pasado. La cantidad de postulantes coincide con un importante porcentaje de improvisación en las organizaciones políticas, tal y como se evidenció en las elecciones generales de agosto del año pasado. Incluso, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció medidas judiciales en contra de varias agrupaciones partidarias por usar fraudulentamente nombres y firmas de personas para solicitar la personalidad jurídica para participar de estas elecciones.
Muchos de estos postulantes son personas desconocidas y otras con dudosos antecedentes que pugnan por los cargos públicos. Algunos ignoran las funciones que cumplirán en caso de resultar elegidos, mientras que otros se muestran confundidos y presentan propuestas que no corresponden a las atribuciones que contemplan las normas.
En medio de la confusión se encuentran los ciudadanos. Intentan conocer las ofertas electorales para definir su voto. Los jóvenes representan un alto porcentaje de la masa de sufragantes. Sin embargo, los aspirantes a ocupar cargos públicos muestran planes de gobierno que se repiten desde hace más de 20 años y que resultan poco atractivo para los nóveles electores y que están lejos de ajustarse a una sociedad que evoluciona de forma acelerada cada día.
La innovación y transformación tecnológica son poco mencionadas en los discursos públicos. Los candidatos mencionan que trabajarán en favor de la educación, pero sin precisar qué medidas utilizarán para ejecutar los cambios anunciados. En muchos casos evitan referirse a las competencias concurrentes con otros niveles del Estado, como lo establece la Constitución Política del Estado.
Cambios en el sistema de Salud y la construcción de hospitales también forman parte de la verborrea de los políticos. Sin embargo, durante la campaña electoral los candidatos evitan referirse a los recurrentes paros de actividades de médicos y trabajadores en Salud. En el pasado mes de enero los centros asistenciales de la red pública de Santa Cruz solo atendieron pacientes en cinco de los 31 días. Las dos últimas semanas de febrero también estuvieron marcadas por las protestas. Los más perjudicados fueron precisamente los pacientes, que también son electores.
En estos últimos 16 días de campaña electoral los ciudadanos esperan propuestas más ajustadas a la realidad. Que apunten a resolver los problemas cotidianos y que proyecten mejores días para los bolivianos. Es momento de pensar en el país y no en beneficiar a sectores o parcialidades. Bolivia merece días mejores.