Andrés Yamit Carrillo Mendoza
Misionero Pasionista
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En la religión judía se celebra el jubileo o el Yovel, cada cincuenta años. Y significa la liberación de la servidumbre, la condonación de las deudas, era un año de gracia, para empezar libre de conflictos y compromisos con otros. Y en la Iglesia católica actualmente estamos viviendo el jubileo, solo que se celebra cada veinticinco años.
Pensar en el perdón de una deuda, y comenzar de cero, parece una situación irreal, pero en eso consiste el jubileo. Vivir un año de gracia es una necesidad. Todos merecemos vivir un año diferente, donde pueda saldar compromisos, y donde mi propia manera de vivir le dé un descanso a las propias fatigas. Si, pensar en perdonarme a mí mismo, en hacer cambios, y tomar hábitos que me den tranquilidad, puede ser una gran experiencia como año de gracia.
En general la iglesia nos enseña que existen ritos para vivir y alcanzar ese perdón de nuestras culpas y ganar la indulgencia (el perdón de las consecuencias de nuestros errores) consiste en hacer una peregrinación caminando hasta una de las iglesias jubilares estipuladas en cada arquidiócesis, pasar la puerta principal del templo, rezar el credo, y confesarse. Todos estos signos son interesantes ya que tienen como método la revisión de vida y tomar decisiones buscando caminar en la gracia de Dios.
Los ritos nos van a ayudar a hacer acciones conscientes de vivir el jubileo. Sin embargo, el mayor signo es el proceso personal y la toma de decisiones. Cuando hay una opción porque se quiere vivir mejor en algún ámbito personal, allí inicia un año de bondades para tu vida, es ahí donde empiezas a dejar costumbres que viste como normales pero que no te generaban beneficio. El jubileo es un año para hacer consciencia que se puede tener un desarrollo personal de una mejor manera.
El año pasado he conversado con alguien de más de cuarenta años, que no terminó su bachillerato, y además quiere estudiar psicología. Hoy convalidó lo que le hacia falta y ya está a punto de graduarse de bachiller, para luego inscribirse en la carrera de psicología. Este es un buen ejemplo de año de gracia. Él tenía una deuda consigo mismo, quería estudiar y pasaban los años y quedaba en buenas intenciones, pero no se decidía a hacer nada. Este año casualmente y en consonancia con el jubileo católico, está culminando una etapa para iniciar su formación profesional. Es un año nuevo, valioso e inolvidable. Ha empezado a cumplirse sus propias promesas, sus propios deseos.
También alguien me decía, “la vida tiene situaciones difíciles y uno mismo no se ayuda complicándola”. Es un comentario fruto de la reflexión personal. ¡Y es verdad!, seria interesante descubrir, ¿qué acciones he hecho para dificultar mi camino? Descubrir esto es empezar a buscar un método mas acertado para vivir mejor.
Pero siempre es interesante tener presente los sueños y las ilusiones. No esperar por lo que uno quiere. Decidirse a vivir cómo uno quiere. La vida es hoy, el presente es el mejor regalo. No perder el tiempo. Hoy es tu año de gracia. Hoy tienes la oportunidad de mejorar y construir lo que hace tiempo quieres lograr.
Si leemos la parábola del grano de mostaza dice así: “El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas”. (Mateo 13, 31-32). Este hombre tenia un grano de mostaza, y él decidió sembrarlo. Pero también pudo haber dejado el grano guardado y no hacer nada. Es fascinante entender que uno siempre tiene algo para construir, así sea tan pequeño como el grano de mostaza. En nuestras manos siempre hay un grano que puede dar mucho fruto. Por eso, aunque sea tan pequeña nuestra esperanza, existe y de ella debemos afianzarnos.
En consonancia con el jubileo, una de las cosas más bonitas del acompañamiento y escuchar a personas: es que al finalizar el dialogo, se van con otra mirada, con unos ojos que aunque han llorado, también les ha brotado de su rostro una sonrisa, les ha brillado la ilusión. Y se van reflexivos, con ganas de vivir, de soñar y de sembrar su granito de mostaza.
Les deseo a todos un año de gracia. Que disfrutemos vivir el jubileo.
Su amigo