En los últimos tiempos, Bolivia y particularmente Santa Cruz vivieron un Chernóbil político y un verdadero tsunami popular. Las causas de estos impactos, se iniciaron cuando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) emitió un instructivo a magistrados de los tribunales departamentales de justicia para que no se inmiscuyan en el desarrollo del calendario electoral para elegir a nuevos gobernantes el pasado 17 de agosto. “El incumplir este instructivo y los lineamientos que estamos dando va a generar el inicio de acciones legales pertinentes contra aquellos jueces y vocales que incumplan lo que se está determinado, además de la condena social y el reproche al que se van a exponer porque van a ser expuestos de manera individual”, reza el manifiesto.
Otra resolución del abogado Romer Saucedo Gómez, presidente del TSJ exige la verificación del cumplimiento de plazos de la medida cautelar personal de detención preventiva en todos los procesos que tuvieran en su contra la expresidenta Jeanine Áñez Chávez, el gobernador Luis Fernando Camacho y el exlíder cívico Marco Antonio Pumari. Dicha verificación debía realizarse “de manera inmediata y, dentro de las facultades constitucionales, convencionales y legales (…), en el plazo de 24 horas computables desde su notificación con la disposición”.
Esta última medida permitió que el gobernador del departamento autónomo de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho Vaca -secuestrado por el centralismo omnímodo un 27 de diciembre de 2023-, sea liberado, luego de casi 1000 días de prisión injusta. Su arribo a su terruño motivó que una inmensa muchedumbre saliera a las calles, para acompañarlo desde el aeropuerto de Viru Viru hasta la plaza principal. Fue la expresión apoteósica de un pueblo, no solo para expresar su cariño y reconocimiento a la fe y templanza de un hombre de palabra, pero también, para manifestar su liberación de las cadenas que hace mucho tiempo oprimen a esta región. Era como una bocanada de aire que henchía los pulmones para gritar libertad, democracia y autonomía plena.
Romer Saucedo, el magistrado que logró en las elecciones judiciales la mayor votación con 738.457 (El Deber 03/01/2025) cumplió su palabra, porque su propuesta incluía “tolerancia cero a la corrupción. Vamos a devolver la credibilidad en el sistema de justicia”. Así fue, restituyó la dignidad y la imparcialidad de la justicia boliviana y preservó la democracia frente a cualquier actitud desestabilizadora.
A su vez Luis Fernando Camacho, con su espíritu valeroso, templanza y fe puesta en Dios, dio un ejemplo a Bolivia y particularmente a Santa Cruz, dejando claro que los principios no se negocian y que luchar por la libertad contra el autoritarismo es lo más noble del ser humano.
Estos vientos de cambios son lecciones aprendidas que no se deben olvidar. A partir de hoy, habrá que actuar con madurez política, pensando siempre en el bien mayor, uniendo a todos los sectores sociales, sin ninguna discriminación, que sin duda se lo logrará, tomando como norte un nuevo proyecto para Santa Cruz con miras a su V centenario de fundación (2061). Esto sin duda, conlleva una nueva relación con el Estado.