Una inédita expedición robótica en el fondo del mar argentino (hasta 3.900 metros de profundidad), se volvió viral hace pocos días. Peces extravagantes y en síntesis criaturas marinas nunca antes vistas, generaron interés y viralidad, pues cada inmersión podía seguirse en vivo en el canal de Youtube del sitio del Schmidt Ocean Institute, que colaboró con el Conicet argentino. El fondo del mar de ese vecino país muy poco explorado, emocionó a propios y extraños y toda clase de maravillas de la vida marina quedaron reveladas como criaturas increíbles. ¿El resultado?
25 especies distintas de peces, calamares, pulpos, corales, estrellas de mar, arañas marinas y más pudieron ser observadas, registradas y fotografiadas por primera vez y cada inmersión convocó a miles de seguidores (en el mejor momento hubo poco más de 30.000 espectadores) y cada nuevo descubrimiento fue bien festejado en los canales de conversación. Este movimiento ha producido un renovado entusiasmo por la ciencia marítima que ha generado un círculo virtuoso.
Ojalá que se repitan experiencias como esta que he relatado. Lo de la expedición marina ocurrió aquí cerquita, y sería mejor aún si se daría en nuestro rico suelo boliviano, que tiene una maravillosa vida acuática en caudalosos ríos y el propio Titicaca. Celebro que entre tanto entretenimiento disponible gracias a la tecnología, esta vez la atención y el interés se fijaron en la ciencia y la vida marina.