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Cara a cara

Sabado, 23 de agosto de 2025 a las 03:08

Una inédita segunda vuelta mantiene la incertidumbre sobre quien será el nuevo presidente de Bolivia. Rodrigo Paz y Tuto Quiroga readecuan sus estrategias de cara al 19 de octubre cuando se jueguen, al todo o nada, la banda presidencial. Más allá de las cualidades de cada uno de los candidatos, el debate público está inundado de informaciones tendenciosas que enturbian el debate político. 

Por guerra sucia se entiende toda aquella información generada o difundida para mellar la dignidad del adversario. Lejos de referirse al programa político o las propuestas de gobierno planteadas por cada uno de los candidatos, el debate se redirecciona hacia un escenario dañino. Las redes sociales se inundan con datos – algunos, ciertos; otros, inventados; y los más, descontextualizados intencionalmente – que muestran el lado más siniestro de los presidenciables.

El objetivo de esta guerra es claro. No se trata de ganar o perder. Más bien pretende destruir el sistema democrático atacando la línea de flotación del mismo: la confianza de la población en un sistema representativo. Claro. Al despertar el desprecio por ambos candidatos, se destruye el interés por la participación ciudadana en estos procesos democráticos. Se asienta el concepto de ‘todos son iguales, nadie nos representa’; y, de este modo, se potencian comportamientos antidemocráticos como el autoritarismo y el fanatismo. 

Solo aquellos extremistas que no creen en la democracia son quienes alientan la guerra sucia e inundan las redes con mensajes de desprestigio para uno y otro bando. No tienen interés en ninguno de los candidatos o, más bien, su interés consiste en destruirlos a los dos como parte del ataque a un sistema democrático que aborrecen. Solo así retornarán al poder despótico y antidemocrático que siempre alentaron. 
 

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