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Cara a cara

Lunes, 24 de noviembre de 2025 a las 04:00

 La Cámara de Diputados tiene en sus manos una enorme responsabilidad: viabilizar la elección de cuatro vocales del Tribunal Supremo Electoral, cuyos mandatos fenecen el 19 de diciembre. Las primeras señales son preocupantes: no hay consenso. Sorprendentemente, se discute sobre cómo calificar méritos o si se debe tomar pruebas de conocimiento. Es cierto que el tiempo apremia, pero no por ello se puede optar por vías rápidas (negociaciones bajo la mesa). La selección debe responder a meritocracia, conocimiento y probidad. Cualquier otra fórmula es y será equivocada.


 En la búsqueda de consensos parlamentarios, el papel del vicepresidente es y debería ser importante y decisivo. Pero, en los últimos días, entre viajes y videos virales, se ha visto que la agenda de la autoridad tiene otras prioridades. “Es importante ese dato” (dixit).


 El caso del vocal Gustavo Ávila también debe ser motivo de análisis. Él representa al vocal designado por el Órgano Ejecutivo y cumple el mandato constitucional que inició Salvador Romero Ballivián, plazo que vence este 25 de noviembre. Tras la renuncia de Romero, asumió el cargo Dina Chuquimia y, posteriormente, Gustavo Ávila. Urge que el presidente Rodrigo Paz analice el caso y tome decisiones. 


 También debería estar en curso la renovación de autoridades de los tribunales electorales departamentales. Las asambleas legislativas departamentales deben definir ternas para que la votación final se haga en la ALP. ¿Alguien sabe si se está haciendo algo en Santa Cruz, por ejemplo?  

No es un detalle menor:  la democracia flaquea cuando no se cuenta con un Órgano Electoral debidamente conformado, como manda la ley y por encima de los caprichos. 
 

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