Las crisis son oportunidades. Nunca me convencí plenamente de estas ideas plateadas como un maquillaje de las realidades más adversas. Por más que mentores y asesores insistan en endulzarlos o que ministros y asambleístas traten de camuflar con palabras pomposas, las crisis son momentos dolorosos. Cansado ya de tantos discursos fantasiosos, opté por visitar la Feria Internacional del Libro. Al menos ahí, los cuentos tienen un atractivo sincero y un lenguaje honesto. ¿Una oportunidad? Puede ser. Para mí, un baño de mágica realidad.
Las crisis que más se niegan son las más evidentes. De seguro no ha escuchado a políticos o coaches esta afirmación. La idea vende poco. Y aun así, no le resta valor. Basta comparar los discursos oficialistas con las filas que se han dado en surtidores y distribuidoras de gas. Sin embargo, la crisis más preocupante, y desatendida casi por completo, tiene relación son la salud mental y el sentido de frustración de cientos de familias que han perdido trabajo, han mermado sus ahorros y ven truncados sus sueños.
Surgen manos solidarias en tiempos de necesidad. Es parte de la idiosincrasia cruceña. ‘De los problemas salimos juntos’, reza otra de esas máximas que no aparecen en los libros y se viven, a plenitud, en la sociedad. En estos tiempos difíciles, donde solo el humor (en forma de meme) logra darnos un respiro, surgen las ollas comunes en auxilio de los más carenciados. Así es Santa Cruz, la tierra donde las oportunidades superan a las crisis.