Filósofos y pensadores de hace 2.500 años, provenientes del occidente, el oriente y el extremo oriente estuvieron de acuerdo: Los extremos son malos, generan movimientos pendulares que no permiten avanzar. Son una guía coincidente para el comportamiento humano.
Para Buda, el justo medio que el llama camino intermedio es el camino a la iluminación. Es el que produce visión, conocimiento, comprensión profunda y el despertar del Nirvana “el que vive en el justo medio evitando los extremos encontrará la paz en esta vida y en la próxima”
Para el pensador chino Confucio, la moderación y el equilibrio son fundamentales para la armonía personal y social.
Para el filosofo griego Aristóteles la virtud y la vida plena radica en evitar los extremos evitando el exceso y el defecto. Los extremos indeseables representan excesos. Por ejemplo Cobardía y temeridad, tolerancia e intolerancia. La virtud está en el justo medio.
Pero además de estos notables pensadores, hay otro concepto que permite evitar el caer en los extremos que lo único que generan es un movimiento pendular en el que un lado atrae al otro y viceversa en un movimiento que se repite y no avanza.
Frente al movimiento pendular, tenemos el concepto de la dialéctica: en vez de moverse entre extremos, la realidad, sostienen, se desarrolla a partir de una Tesis, la cual genera una Antítesis - y hasta aquí podría tratarse de extremos - pero al final, prevalece la llamada Síntesis, que no es ni una ni la otra, es la señal y la vía del avance, del progreso. Para que lo piensen.