La tradicional feria aymara Alasitas congregó este martes a una multitud de vendedores y compradores en la ciudad peruana de Puno, a orillas del lago binacional Titicaca, en la frontera con Bolivia, tras una interrupción de dos años por la pandemia.
Esta feria ancestral del altiplano andino, con improvisados puestos de lona, se caracteriza por la venta de casas, autos, dinero y otros objetos en miniatura, previo ritual con un chamán o yatiri.
"Vengo con mucha fe de compras a Alasitas a comprar un carro, un trabajo para mis hijas y sé que esto se me va a hacer realidad con mucha fe, dijo María Elena Paye a la AFP.
He comprado un certificado que está mi hijo ingresando a la Escuela [Militar] de Chorrillos [en Lima] para que sea oficial del ejército. Me lo estoy llevando con fe, indicó por su lado Roberto Apaza, de 50 años, a la AFP.
El personaje central de la feria es el Ekeko, un hombre con vestuario tradicional andino cargado con toda clase de alimentos y símbolo de la abundancia.
Ésta es una fiesta de la miniatura. La gente compra casas, autos, títulos profesionales con un carácter mágico para que este deseo pueda cumplirse. Hay una simbiosis entre magia y sincretismo, entre creencias aymaras y catolicismo, explicó el sociólogo Domingo Mendoza a la AFP.
Es una fiesta esencialmente aymara y la celebración data de 200 años antes de Cristo, agregó sobre este evento que Perú declaró patrimonio cultural en 2016.
Gente de diversas aldeas acude anualmente a la feria de Alasitas (cómprame en aymara) en Puno, ciudad situada en la ribera occidental dal lago Titicaca. De 150.000 habitantes, está a 3.800 metros sobre el nivel del mar en el sureste de Perú y es fronteriza con Bolivia.
En la vecina Bolivia, donde la población aymara es mayoritaria, también se celebra esta fiesta ancestral en enero.
La celebración principal, en la que el Ekeko es llevado en procesión al Señor de la Cruz del barrio Bellavista de Puno, se desarrolla cada 3 de mayo, pero la feria se prolonga una quincena.
La pandemia de covid-19, que ha golpeado fuertemente a Perú, llevó a suspender la feria en 2020 y 2021, igual que otras celebraciones ancestrales.
Nosotros estamos reactivándonos después de dos años. Lamentablemente nosotros como artesanos de miniaturas estamos reactivándonos recién, éste es el primer año, después de todo lo que hemos sufrido en la pandemia, dijo a la AFP el vendedor José Laura, de 53 años.
A las Alasitas todos vienen, los que quieren comprar un carro, los que quieren comprar capital, los que quieren animales, indicó el yatiri Isidro Ilasaca, conocido como Maestro Túpac.