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Rastros del doctor Mariño, una nueva mirada a la crónica policial boliviana

Lunes, 27 de septiembre de 2021 a las 00:23

Por Redacción

Un libro le sigue los pasos al investigador Alberto Mariño y su trabajo en la Policía paceña. Una edición a cargo de la carrera de Literatura de la Universidad San Andrés

Adhemar Manjón
adhemar.manjon@gmail.com

Una tarde de viernes, allá por finales de los 70 (o quizás a inicios de los 80), en la ciudad de La Paz, el escritor Jaime Saenz conversa en su casa con un amigo, el investigador Alberto Mariño. Ambos están esperando a otra autora: Blanca Wiethüchter. Saenz le había hablado bastante a su amiga sobre el trabajo policíaco de Mariño (que aparece como personaje en la novela Felipe Delgado), los casos en los que había estado involucrado y logrado resolver, tantos otros. Blanca quería conocer todas esas historias de la boca del invitado. De la tertulia de aquel viernes nacerán, años después, algunos relatos que la también poeta paceña publicó en su libro Memoria solicitada, uno de ellos se titula El caso de las 17 tapitas de cerveza, que Mariño le relató cuidadosamente aquella vez.

Alberto Mariño es para muchos un ilustre desconocido, un hombre que, al retornar de la Guerra del Chaco, en 1935, consigue un trabajo en la Policía paceña en el laboratorio de Investigación. Desde ahí se labraría un camino como criminólogo que solo se fue acrecentando con el paso del tiempo, publicando crónicas y estudios sobre un centenar de casos, algunos de gran importancia y resonancia.

Publicación

En la recientemente finalizada Feria Internacional del Libro de La Paz, una de las novedades fue la publicación del libro titulado Rastros del doctor Mariño. Crónicas policiarias 1937-1959, un volumen que contiene textos policiales publicados en diferentes medios impresos de la época, y en los que se menciona el trabajo de Mariño como colaborador o responsable de la investigación. No son crónicas escritas por Mariño, sino donde él, como si fuera un personaje digno de la mejor ficción policial, hace su aparición.

Así, por ejemplo, en un artículo publicado por el diario La Calle, en diciembre de 1938, se habla de la visita realizada al gabinete de investigaciones técnicas de la Policía. El periodista describe el lugar y habla con el director del gabinete, luego se menciona que “El ayudante técnico, señor Alberto Mariño, actualmente prepara una veintena de modelos al yeso-húmedo para demostrar las características de las heridas por armas cortantes; confecciona mascarillas de criminales en muerto y en vida, así como también hace el trabajo de modelado de rastros y huellas encontradas en el teatro del crimen”.

En otro caso, sobre el asesinato de un comerciante belga en diciembre de 1950, ocurrido en una habitación del hotel Torino y resuelto dos semanas después, se escribe en la página policial del diario La Razón en enero de 1951: “Los técnicos del Laboratorio Criminalístico de la Policía, señores Castillo y Mariño, estudiaron científicamente la plancha de acero citada, en la que encontraron inequívocas improntas hemáticas (manchas de sangre)”.

Marcelo Villena, docente de la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, es el editor de este libro. Villena cuenta que este proyecto se inició en el curso Escritura y formas literarias, donde Mariño era un objeto de estudio. “En 2016, en este curso que doy en primer año, surge la idea de empezar a buscar datos de Mariño en la vida real, ya que solo sabíamos que aparecía en la obra de Saenz y Wiethüchter. Entonces iniciamos el trabajo con tres cursos distintos de la misma materia de la búsqueda y recopilación hemerográfica de las crónicas donde aparecía este señor”, comenta Villena. El trabajo de investigación sobre Mariño tomó dos años.

El libro llega hasta 1959, se cierra con el caso de la muerte del político Óscar Únzaga de la Vega junto a su colaborador René Gallardo, ambos de disparos en la cabeza, y se mencionan las discrepancias a la hora de informar cómo murieron ambos (¿doble suicidio o doble asesinato?). En ese capítulo se ve una imagen de Mariño participando de la autopsia. “Este libro también es un recorte, porque después de eso Mariño continuó trabajando, aún después de jubilado siguió asesorando a la Policía”, dice Villena.

Para el académico la importancia de este libro reside también en su aporte para la historia del relato policial en Bolivia y también al valor de la crónica policial en los medios de comunicación. “Muchos de los que escribían ni siquiera firmaban sus notas, pero ahí están esas historias que reflejan un periodo y una sociedad”, concluye Villena.

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