Quinua tropicalizada en Santa Cruz, el cultivo de tunas que se emplean como forraje para el ganado en Cochabamba, la elaboración de pellets en base a la totora en Oruro, o el mejoramiento genético del cacao nativo en La Paz, son algunos proyectos innovadores que impulsan los docentes y estudiantes de las universidades estatales del país.
EL DEBER habló con los protagonistas que apuestan por la ciencia y la tecnología en las universidades estatales bolivianas.
Entre los proyectos que muestran resultados concretos está el de la quinua tropicalizada que impulsa la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) de Santa Cruz, que desde 2018 realiza el proyecto de investigación genética de mejoramiento de cultivo de la quinua. El docente investigador Marín Condori Mamani, uno de los impulsores dijo que entre los objetivos de la Uagrm es poder exportar el grano a países asiáticos, europeos y Norteamérica.
“Podemos llegar a tener unas 20.000 a 30.000 hectáreas de este cultivo a 2030”.
¿Y cuáles son las características del grano?, consultó EL DEBER a Condori quien anotó primero que es tolerante a la sequía y es más pequeño que el grano de oro del Altiplano.
Otras universidades del país
“Las tunas son almacenadoras de agua y el proyecto es implementarlas como forraje frente al cambio climático y busca solucionar la falta de forraje que causa pérdidas cuantiosas por la muerte de ganado en épocas de sequía”, dijo el director de Investigación de la UMSS, Iván Fuentes. Para tal efecto se implementaron huertos madre en el valle alto y el cono sur de Cochabamba donde se cultivan cinco millones de plantines de tuna.
Otra propuesta innovadora es el proyecto de las tunas forrajeras que está a cargo del Centro de Investigación en Forrajes (CIF La Violeta) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba donde se empleó la biogenética para que las tunas tengan menos espinas y sean alimento para el ganado de la región.
La Universidad Técnica de Oruro (UTO) no se queda atrás. Entre sus varios proyectos de innovación destaca la producción de pellets en base a la totora, planta que se emplea para recuperar las aguas residuales del municipio de Oruro. “A partir de esa idea se ha generado este pellet que es como el alimento balanceado que se hace para los perros y gatos. El pellet es para consumo de ganado vacuno y ovino”, dijo el responsable de la Dirección Científica de la UTO, Juan Loayza.
Por su lado, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) en La Paz, en su Estación Experimental de Sapecho que queda en Palos Blancos de la provincia Sud Yungas, trabaja en el mejoramiento genético del cacao nativo del norte de la Amazonía boliviana, informó el director del centro, Casto Maldonado.
“Estamos trabajando con el cacao nativo que en varios eventos internacionales como el Salón de París y otros torneos, siempre ha sido premiado y está catalogado como un cacao fino. Estamos buscando que tenga una alta productividad”, dijo Maldonado.
La estación de Sapecho de la UMSA alberga material genético de cacao o germoplasma de diferentes países del mundo y se constituye en el mayor centro de conservación de material genético de cacao a nivel nacional.
En tanto, en la Universidad Autónoma Tomás Frías (UATF) de Potosí se trabaja en varios proyectos de innovación en minería, captación de recursos hídricos, alimentos y medio ambiente, informó Juan Correa, responsable de la Dirección de Investigación Tecnológica. En el tema del litio participa con investigación en la Planta de Yacimientos del Litio Boliviano de La Palca donde los estudiantes de la carrera de Química y docentes investigan el desarrollo óptimo de las baterías de litio.
Sobre las aguas residuales que salen de la explotación de minerales, la carrera de Geología y Minería trabaja en un proyecto para encapsular estas aguas ácidas. Todas estas iniciativas cuentan con respaldo de entidades como las gobernaciones, municipios de las regiones y también la iniciativa privada que respaldan el trabajo de las universidades.