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Santa Cruz, sede de movimiento cultural

Miércoles, 24 de septiembre de 2025 a las 07:06

 Gestores, artistas y ciudadanos han convertido a Santa Cruz en un referente cultural que une historia, arte y participación social.

El departamento de Santa Cruz ha visto nacer y crecer eventos que reflejan la identidad y el talento cruceño.

“Antes las veladas eran en el Teatro Palace”, relató Marcelo Araúz sobre la vida cultural en Santa Cruz de antaño. El gestor cultural recordó que, antes de los años 70, los hogares, plazas e iglesias eran escenarios de pequeños círculos de teatro, recitales, declamaciones, bailes y, hasta, serenatas. Sin embargo, no estaban abiertos a todo el público, eran familiares.

Santa Cruz tenía vida cultural, pero carecía de una estructura institucional sólida que promoviera este “querer” artístico.

Casa de la Cultura y APAC

La Casa de la Cultura se fundó en 1968, pero Araúz recién la dirigió en 1978. Meses antes, esta institución abrió sus puertas con la obra El Enfermo Imaginario, de Molière. “A partir de aquí comenzó la época dorada de la cultura cruceña”, expresó el gestor cultural.

Desde la Casa de la Cultura se impulsó el teatro, la música, los coros y hasta grupos de títeres en los barrios. En 1984 nació el Festival Sombrero ‘e Saó, que dio visibilidad a distintos compositores e intérpretes.

Tras el traspaso de la Casa de la Cultura a manos municipales, en 1995, Araúz fundó (junto a otros gestores) la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC). De esta organización, surgió el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca “Misiones de Chiquitos”, en 1996, que atrajo turismo y prestigio internacional. Un año después, en 1997, nació el Festival Internacional de Teatro, con participantes de Francia y Brasil.

En los 80, Ada Sotomayor logró que la cultura y artesanía de los pueblos orientales llegase a la capital cruceña. En 1985 nació Artecampo, impulsado por el CIDAC, que reunió a guaraníes, ayoreas, guarayas, chiquitanas y weenhayek en un mismo espacio físico. Además, la organización tenía una regla: pagar a las artesanas al momento de entregar su producción. Hoy, sus hamacas, tejidos, cerámicas y tallados viajan por el mundo, cautivando tanto a visitantes como a compradores digitales.

Ese mismo espíritu de rescate cultural marcó el camino de Piotr Nawrot, sacerdote y musicólogo polaco, que llegó a Bolivia en 1991. En su paso por las Misiones Jesuíticas de la Chiquitania, descubrió un archivo de al menos 13.000 páginas de música de las misiones. Asimismo, se convirtió en director del Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos” y ha dedicado su vida a la investigación, promoción y enseñanza de este arte.

La literatura tampoco se quedó atrás. La Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra nació en 1999, impulsada por la Cámara Departamental del Libro y el Gobierno municipal.

Su primera edición se realizó en la Plaza del Estudiante. Con el impulso del librero y gestor cultural Peter Lewy (+) y de Alfonso Cortez, ex presidente del Grupo Editorial La Hoguera, la feria comenzó a expandirse. En 2025, la FIL Santa Cruz alcanzó los 125.000 visitantes.

Cinematografía

En 2001, la cinematografía se abre espacio en Santa Cruz. En la capital cruceña, el Festival Internacional de Cine de Santa Cruz (Fenavid), creado por Alejandro Fuentes, comenzó como una apuesta visionaria y pronto se convirtió en la cita cinematográfica más importante de Bolivia.

En cada versión, este encuentro muestra más de 150 producciones, entre largometrajes, cortometrajes, videos musicales y otras producciones, todas abiertas al público de manera gratuita. El Fenavid ha recibido más de 10.000 trabajos de 30 países, mostrando a Santa Cruz más allá de las fronteras nacionales y posicionando al festival como un referente en América Latina.

Los movimientos culturales han ido expandiéndose, y las personas interesadas en ellos también. Este 2025, la Larga Noche de los Museos se consolidó como uno de los encuentros culturales más esperados por los habitantes cruceños, recibiendo más de 200.000 visitantes. Además, tuvo más de 500 actividades y la participación de mil artistas.

El 18 de mayo, la plaza 24 de Septiembre se llenó de gente que disfrutó de música, teatro, danza, ciencia, gastronomía y exposiciones. La escritora y gestora cultural Sarah Mansilla, a cargo de la Secretaría de Cultura y Turismo, fue la impulsora de la renovación del evento con nuevas experiencias.

Lo más esperado de la noche son las Estatuas Vivientes: 21 actores pintados de plateado que dan vida a personajes icónicos como Ñuflo de Chaves, Cañoto o la mujer cruceña, logrando que el público, además de tomarse una fotografía, se acerque a la historia de la ciudad.

 


 

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