Por Daniela Revollo Acosta
Frank Milton Guzmán Veizaga tiene 19 años y vive en el municipio Mineros, departamento de Santa Cruza. Comparte hogar con sus padres y hermanos, quienes han sido testigos de su fuerza desde que era niño. A los tres años, una fiebre alta le arrebató la vista, pero no las ganas de soñar.
Desde pequeño, Milton sintió una conexión especial con la música. En su colegio, Benjamín Banegas Vaca, su materia favorita siempre fue esa: Música. En 2021, mientras cursaba secundaria, la banda escolar empezó a llamarle la atención. Soñaba con ser parte de ella. Pero fue en el año 2022, que se animó a postularse. Con algo de miedo, pero con la esperanza de poder cumplir su sueño, decidió hablar con el profesor Rubén Navarro, director de la banda, a inicios de 2022.
Rubén lleva 14 años dedicándose a la enseñanza de la música, con una vocación firme por formar a jóvenes en el área rural. El profesor no dudó en darle una oportunidad. Lo puso a prueba con la trompeta, pero fue otro instrumento el que marcaría el rumbo de Milton: el trombón. Nadie lo quería tocar por su dificultad, pero él aceptó el reto. Aprendió algunas piezas y aprobó el examen. Desde entonces, el trombón se convirtió en su compañero inseparable. Para el profesor Rubén, Milton nunca fue un alumno con discapacidad, sino un joven con talento y una enorme voluntad. “Es un alumno que aprende rápido y se esfuerza mucho”, afirma emocionado. Milton dedica cuatro días a la semana, tres horas por día, a perfeccionar su técnica. En el reciente festival intercolegial de bandas en Santa Cruz, Milton y su profesor brillaron en el escenario. El joven, con su trombón en mano y el corazón lleno de pasión, tocó frente a un público que lo ovacionó. Rubén, a su lado todo el tiempo, no pudo contener las lágrimas: “Cómo quisiera que él pudiera ver a ese público que lo alienta”, dijo con la voz entrecortada. Cada vez que Milton escucha los aplausos y percibe la emoción del público, sabe que está donde siempre quiso estar. Porque aunque la vista le fue arrebatada, su visión del futuro sigue clara: seguir tocando, aprendiendo y algún día, formarse como ingeniero de sonido, para ayudar a que otros también encuentren su lugar en la música. Con el apoyo de su maestro Rubén y el cariño de su familia, no hay duda de que llegará muy lejos.