Si las mujeres prosperan, las economías crecen. El informe La mujer, la empresa y el derecho 2026 del Banco Mundial estima que eliminar las barreras a la participación económica femenina podría incrementar el producto mundial entre un 15% y un 20%. Sin embargo, el progreso es desigual y, en la práctica, la igualdad jurídica sigue lejos de concretarse plenamente.
El estudio, que analiza 190 economías, señala que las mujeres gozan apenas de dos tercios de los derechos legales que tienen los hombres y que en ninguna economía cuentan con un conjunto completo de derechos. Solo el 4% vive en países cercanos a la plena igualdad. Las mayores brechas se registran en seguridad, espíritu empresarial y acceso al cuidado infantil, factores decisivos para la creación y sostenibilidad de empresas lideradas por mujeres.
El informe advierte además que la igualdad “sobre el papel” no es suficiente: los derechos solo transforman vidas cuando existen mecanismos de aplicación efectivos. En el mundo, las mujeres cuentan con apenas un tercio de las protecciones legales frente a la violencia doméstica, el acoso sexual, el matrimonio infantil o los feminicidios, y en la mitad de los países no se prohíbe la discriminación en el acceso al crédito.
Los hallazgos del Banco Mundial están en consonancia con el trabajo que impulsa el Instituto de la Mujer y Empresa (IME), que forma parte del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz). Su rectora nacional y CEO del IME, Verónica Ágreda, señala que “la igualdad no es solo un principio ético, es también una estrategia económica”, al destacar que cuando se generan oportunidades reales para las mujeres se dinamiza la innovación y se fortalece el crecimiento.
Ágreda insiste en que abrir espacios de educación, capacitación y liderazgo es clave para que más mujeres participen en sectores emergentes y creen empresas sostenibles. En distintos escenarios ha subrayado que las mujeres tienen el potencial de incidir en la toma de decisiones estratégicas y en la construcción de soluciones innovadoras, siempre que existan marcos normativos y ecosistemas que respalden su desarrollo empresarial.
El informe del Banco Mundial da cuenta de que 68 economías promulgaron 113 reformas legales positivas en los últimos años, especialmente en seguridad, emprendimiento y parentalidad. No obstante, remarca que aprobar una norma es solo el inicio: la inversión institucional y la correcta implementación determinan si esos derechos se traducen en oportunidades efectivas.
Para la directora del IME, Xiomara Zambrana, las mujeres emprendedoras enfrentan desafíos estructurales que van más allá de la ley y señala que visibilizar y apoyar sus logros es esencial para construir una economía más inclusiva y equitativa, que, a su vez, potencie el liderazgo femenino, que es imprescindible para el desarrollo y el crecimiento.
Zambrana advierte que muchas mujeres emprenden en contextos de informalidad o con acceso limitado a financiamiento, por lo que el acompañamiento, la mentoría y la formación especializada son determinantes para que sus empresas puedan escalar. En esa línea, el IME desarrolla programas de incubación y fortalecimiento empresarial con enfoque de género, orientados a transformar ideas en negocios sostenibles.
El informe concluye que la igualdad jurídica no es solo un asunto de equidad, sino una estrategia económica con alto retorno. Identificar vacíos normativos, fortalecer instituciones y centrar inversiones en reformas que impulsen la participación femenina puede traducirse en mayor productividad y crecimiento sostenido.
En un contexto global marcado por la desaceleración y la incertidumbre, la posibilidad de aumentar el PIB mundial hasta en 20% mediante la eliminación de barreras legales coloca el debate sobre igualdad de oportunidades en el centro de la agenda económica. Para el IME, avanzar en esa dirección implica articular legislación, educación y ecosistemas empresariales que permitan que más mujeres no solo emprendan, sino que crezcan y lideren.