En Bolivia, el comercio electrónico atraviesa una etapa de transformación decisiva. El crecimiento sostenido del sector —que podría superar los 720 millones de dólares en 2025, según proyecciones del mercado— plantea un escenario donde la innovación tecnológica y el conocimiento digital se vuelven pilares esenciales para los nuevos emprendedores.
El ingeniero Alejandro Soruco, director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que el momento actual ofrece una oportunidad única para fortalecer el ecosistema emprendedor del país.
“La coyuntura que vivimos es un espacio que nos brinda bastantes oportunidades para poder innovar”, afirma. Según Soruco, el talento local y las nuevas herramientas digitales pueden convertir a Bolivia en un actor relevante en el comercio electrónico regional.
Innovación y emprendimiento: un binomio inseparable
En su análisis, Soruco resalta que innovación y emprendimiento deben avanzar juntos para generar un impacto real. “No puede haber emprendimiento si no necesariamente innovamos”, explica. Para él, innovar no significa únicamente crear productos nuevos, sino dar nuevos usos a los que ya existen, mejorar servicios y satisfacer necesidades no atendidas.
El especialista subraya que la innovación debe adaptarse al contexto digital contemporáneo: “Un emprendedor que está en el afán de innovar y aportar a nuestra sociedad tiene que conocer bastante bien lo que es el manejo digital, el entorno de las redes sociales y el marketing digital”. Estas competencias —agrega— son hoy tan esenciales como el conocimiento financiero o la planificación estratégica.
El e-commerce como motor de cambio
El crecimiento del comercio electrónico en Bolivia ha sido impulsado por la pandemia, el aumento del acceso a internet y la masificación de los pagos digitales. En los últimos cinco años, las transacciones a través de códigos QR crecieron de 3 a 157 millones de bolivianos, y las redes sociales se consolidaron como canales de venta directos.
Sin embargo, Soruco advierte que el país aún se encuentra en una etapa incipiente. “Estamos todavía empezando, hay empresas que ya están desarrollándose, pero es una oportunidad que no está siendo muy bien aprovechada”, señala. El experto considera que el verdadero potencial del comercio electrónico está en su capacidad para romper las barreras geográficas y permitir que los emprendedores locales compitan en igualdad de condiciones con actores internacionales.
“Ya no nos podemos limitar solo a la ciudad de La Paz; tenemos la oportunidad de comerciar a nivel mundial”, enfatiza Soruco. Para él, la digitalización abre las puertas a mercados globales y exige un trabajo coordinado entre sector privado, academia y Estado, especialmente en materia de regulación, conectividad e infraestructura tecnológica.
El papel de la academia en la transformación digital
La respuesta académica a esta nueva realidad ha sido incorporar formación especializada en comercio electrónico (e-commerce) dentro de la carrera de Ingeniería Comercial. “Nuestros estudiantes ya salen de la universidad con la formación de conocer y desplegar sus conocimientos en un entorno de e-commerce y redes sociales”, explica Soruco.
El propósito de este enfoque educativo es formar profesionales capaces de entender el comportamiento del consumidor digital, aplicar inteligencia artificial en procesos de venta y optimizar operaciones mediante la automatización. “Nuestros profesionales van a conectar estratégicamente las necesidades de las personas en un entorno digital, aprovechando la inteligencia artificial, las optimizaciones y las automatizaciones”, detalla el académico.
Desafíos pendientes para el ecosistema digital
Aunque los avances son notables, Soruco reconoce que Bolivia enfrenta retos estructurales: la falta de una legislación clara sobre comercio electrónico, las deficiencias logísticas y la baja bancarización de la población.
“Necesitamos trabajar en el ámbito legal y en la conectividad del internet”, señala, convencido de que superar estas limitaciones permitirá a los emprendedores locales competir globalmente.
Pese a estos obstáculos, el panorama es alentador. El académico considera que el futuro del e-commerce boliviano es “bastante promisorio”, ya que cada vez hay más especialistas formados para entender y potenciar la economía digital. “La carrera de Ingeniería Comercial cada vez está trabajando más en potenciar y sentar las bases de lo que es el comercio electrónico aquí en Bolivia”, concluye.
Innovar para transformar
La transformación digital no es solo una tendencia, sino una necesidad para la sostenibilidad de los negocios. Bolivia se encuentra en el punto de inflexión para consolidar su presencia en la economía digital regional, y la clave —como insiste Soruco— está en combinar innovación, conocimiento y estrategia.
El desafío no se limita a incorporar tecnología, sino a entenderla, adaptarla y usarla creativamente. Solo así los emprendedores podrán trascender las fronteras del mercado local y proyectarse hacia un futuro donde la innovación sea, más que una ventaja, una forma de pensar.