La inesperada detención de Nicolás Maduro en una operación militar liderada por Estados Unidos, que ha sido uno de los hechos geopolíticos más relevantes de inicios de 2026, no provocó un aumento significativo en los precios del petróleo, al menos en el corto plazo. La respuesta de los mercados energéticos ha sido más bien contenida y de volatilidad moderada, con movimientos marginales en las cotizaciones que reflejan un análisis pragmático por parte de los operadores.
Sin embargo, los expertos Carlos Delius, Francesco Zaratti y Luis Carlos Jemio, coinciden que, si no hay cambios repentinos, en dos o tres años, las inversiones estadounidenses pueden reactivar a la industria petrolera venezolana para volverla a poner en carrera y transformarla en un competidor regional de ‘peso’.
Para Delius, expresidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energías (CBHE), la caída de Maduro tiene el potencial de afectar el mercado petrolero mundial.
“La importancia del recurso es un atractivo para inversiones, pues hay un estimados de $us 50.000 millones en los próximos cinco años para llevar la producción venezolana de 1 millón a 3 millones de barriles día, esto equivale aproximadamente un 3% adicional de capacidad mundial. Venezuela solo resolvería sus problemas reestructurando su sector petrolero. Otro efecto para el mundo petrolero es que la riqueza de las cuencas venezolanas desplazarían inversión de cuencas menos importantes, esto puede tener consecuencias para países como Argentina, y por supuesto Bolivia. Venezuela será un competidor mas”, destacó Delius.
Mientras que, Zaratti, experto en temas energéticos, hizo notar que, en la actualidad, la oferta venezolana de petróleo es muy pequeña como para generar algún impacto mundial.
Así, en las primeras operaciones tras conocerse la noticia, el crudo estadounidense (WTI) y el Brent europeo registraron ligeros avances de centavos, situándose por encima de los $us 58 y $us 61 por barril respectivamente, sin desatar una tendencia alcista sostenida. Los analistas apuntan que Venezuela sigue contribuyendo muy poco a la oferta global actual de crudo, con su producción gravemente afectada por años de sanciones, falta de inversión y deterioro de infraestructura, lo que limita el potencial impacto de su situación política sobre los mercados energéticos.
Además, la respuesta de Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+) ha sido de calma operativa: la alianza decidió mantener sin cambios sus niveles de producción previstos, reduciendo la probabilidad de incrementos abruptos en los precios a corto plazo por factores de oferta.
Sobre el tema, Zaratti remarcó que la reactivación de la industria petrolera venezolana va a cambiar el escenario energético del mundo, “donde a una mayor oferta de líquidos, sin dudas que el precio se mantendrá bajo. Eso puedo beneficiar al país que es un importador neto de diésel y gasolina”, indicó Zaratti.
En alza mercados globales
En contraste con el comportamiento moderado del crudo, las principales bolsas del mundo mostraron una tendencia positiva en su apertura tras la noticia. En Estados Unidos, los índices de referencia abrieron con ganancias: el S&P 500 y el Dow Jones Industrial Average registraron avances notables, con el Dow marcando un sólido repunte y el Nasdaq Composite también al alza, haciendo caso omiso a la incertidumbre del entorno internacional.
Este impulso tiene que ver en parte con la fortaleza de las acciones del sector energético, que encabezaron los movimientos alcistas en Wall Street. Empresas como Chevron, ExxonMobil y otras grandes petroleras obtuvieron ganancias de entre 3% y 8% en sus cotizaciones, algo que los inversores interpretan como una apuesta especulativa por un posible cambio en la política energética en Venezuela y la eventual apertura de sus vastas reservas de crudo.
No sólo las acciones energéticas se beneficiaron: el sector tecnológico mostró resiliencia, con nombres como Nvidia e Intel avanzando en bolsa, apoyados también por noticias del lanzamiento de productos y eventos como el CES 2026, que coincidió con el inicio de la recuperación de los mercados.
Bolsas regionales en positivo
La reacción no se limitó a Wall Street. En Europa, las principales bolsas también experimentaron un impulso, especialmente en los sectores de defensa y seguridad, ante la percepción de un aumento de la demanda de equipamiento militar en un contexto de mayor tensión geopolítica. Empresas como Rheinmetall, Saab y Leonardo cotizaron con subidas de 5% a más del 7%, llevando a índices como el DAX y el FTSE 100 a niveles superiores tras la apertura.
En los mercados asiáticos, el estímulo fue notable: el Nikkei 225 subió casi un 3% y el Kospi también escaló con fuerza, reflejando el apetito por activos de riesgo tras el impacto inicial de la noticia.
Oro, plata y deuda emergente
La detención de Maduro no sólo movió las plazas bursátiles; los activos tradicionales de refugio también registraron alzas significativas. El oro y la plata, por ejemplo, vieron un repunte de alrededor del 2% y más del 4% respectivamente, a medida que los inversionistas buscaban seguridad ante la percepción de mayor riesgo global. Esta dinámica es típica en periodos de tensión política con implicaciones geoestratégicas.
Los metales preciosos han oscilado de forma descontrolada mientras los inversores acumulan beneficios, no obstante la demanda sigue empujando los precios hacia arriba.
“Esperamos que esta tendencia continúe durante la primera mitad de 2026”, señalaron.
Paralelamente, los bonos emitidos por Venezuela y su estatal petrolera Pdvsa, altamente castigados tras años de default, experimentaron una fuerte recuperación en los mercados secundarios, impulsados por expectativas de reestructuración de deuda y posibles cambios en la política económica del país sudamericano tras la salida de Maduro. Estos bonos se negociaron con aumentos de hasta 20% en algunos tramos, según operadores europeos.
Impacto real vs. expectativas
La captura de Maduro ha sido un evento de alto impacto geopolítico, pero los mercados globales han respondido con una mezcla de cautela y oportunidad. Mientras que el precio del petróleo ha mostrado una respuesta moderada y sin picos especulativos extremos, los índices bursátiles globales —especialmente en energía, tecnología y defensa— han reaccionado con subidas, reflejo de un sentimiento de optimismo ante posibles redespliegues en la industria energética y un menor temor inmediato a interrupciones de suministro.
Los operadores parecen distinguir entre el impacto político inmediato y las consecuencias económicas de largo plazo, manteniendo posiciones estratégicas que buscan equilibrar riesgo y retorno en un contexto de incertidumbre que podría definir las prioridades del mercado durante meses
JP Morgan calcula que la oferta mundial de petróleo superará a la demanda a un ritmo tres vece superior tanto en 2025 como en 2026.
El banco estadounidense estima que ese desequilibrio llevará a un superávit de 2.8 millones de barriles por día en 2026 y proyecta que los precios del Brent probablemente bajen de $us 60 en este año y caigan hasta $us 50 en el último trimestre.