¿Sirve ese billete o no? Es la pregunta que se repite en el transporte, mercados y tiendas respecto a los billetes de la Serie B tras el trágico accidente aéreo en el aeropuerto de El Alto. Aunque las autoridades aclararon que solo determinadas numeraciones fueron invalidadas y se habilitó un verificador, el temor y la confusión continúan, y en la práctica la población que debe verificar los billetes en cada transacción opta por rechazarlos.
“Por razones de cobro me han dado este billete, no verifiqué que es la serie B, pero al querer pagar en el transporte, en comida o en comprar otra cosa no me quieren aceptar. Pero he verificado que estos billetes tienen validez. Quisiera que solucionen inmediatamente, porque hay desinformación, de las Bs 50, Bs 100, Bs 200, todo la gente está rechazando. Tienen valor esos billetes y deberían dar la información más correcta y transparente posible”, relató una ciudadana afectada.
En los mercados la situación es similar. “El día sábado a mí me dieron esos billetes serie B, yo vendo en mercado y pensé que había buena venta, pero luego me dicen que no vale, me han engañado dicen”, contó una comerciante.
Desde el sector del transporte libre, el dirigente Limbert Tancara confirmó que instruyeron a sus afiliados no aceptar estos billetes. “Hemos instruido a nuestros compañeros no recibir estos billetes, hemos visto muchas contradicciones que generan confusión a nuestros compañeros transportistas”, señaló.
Postura de la banca
La Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) sostuvo que la serie B mantiene vigencia, salvo numeraciones específicas identificadas como sustraídas del lugar del siniestro que dejó más de veinte fallecidos.
“En coordinación con el Banco Central de Bolivia (BCB) se ratificó que la serie B está en plena vigencia y son legales en su circulación, excepto los que claramente ha identificado el Banco Central de Bolivia”, señaló el secretario ejecutivo de la Asoban, Nelson Villalobos, y aseguró que todo el material monetario dispensado por las entidades bancarias se trata de material legítimo y de curso legal.
No obstante, Villalobos explicó que los billetes identificados como inválidos serán retenidos y tendrán el mismo trato que un billete falsificado. “Los bancos están habilitando todos los mecanismos de control para identificar estos billetes identificados como ilegales. Este material va a ser retenido por los bancos y va a tener el mismo trato que tienen los billetes falsificados, es decir, retenidos, perforados y en su caso entregados al Banco Central de Bolivia”, afirmó.
Asimismo, el representante de Asoban recomendó a la población que para mayor seguridad en las transacciones se use el verificador digital habilitado por el BCB e instó a priorizar transferencias electrónicas y pagos con QR.
Fallas en la comunicación
El accidente aéreo tuvo consecuencias económicas y sociales. La incertidumbre generada evidenció que el problema no fue únicamente monetario sino también comunicacional, que derivó en la duda generalizada sobre los billetes de la serie B.
El expresidente del Banco Central, Alejandro Banegas, señaló que “han existido bastantes errores de comunicación” y recordó que los primeros comunicados fueron confusos al no diferenciar con claridad entre familias de billetes, series y numeraciones específicas.
Según explicó, inicialmente se dio a entender que toda la Serie B estaba observada, lo que llevó incluso a empresas y comercios a anunciar que no recibirían ningún billete de esa serie. “Una mala comunicación institucional generó incertidumbre, generó caos”, afirmó, al considerar que el remedio inicial terminó siendo más grave que el problema.
El economista Fernando Romero coincidió en que el impacto inflacionario o cambiario es “prácticamente nulo”, pero advirtió que la falta de información oportuna y clara alimentó la especulación en redes sociales y mercados.
Recordó que en una economía donde más del 70% de las transacciones se realizan en efectivo y gran parte es informal, suspender temporalmente una serie completa de billetes, aunque haya sido una medida técnica preventiva, tiene consecuencias inmediatas para comerciantes y ciudadanos que viven del día a día. Para Romero, el verdadero efecto fue reputacional y comunicacional, al golpear la confianza en la moneda, aunque luego esta se haya restituido.
El experto en banca Róger López también cuestionó la reacción institucional y sostuvo que el Banco Central y el ministerio fueron “poco claros y lentos” en explicar por qué el avión transportaba dinero y cuál era el procedimiento legal para su emisión y monetización.
A su criterio, debió detallarse desde el primer momento que se trataba de billetes nuevos destinados a reponer circulante y no de dinero retirado de la economía. “Cada error comunicacional le cuesta legitimidad”, advirtió, al señalar que los bancos centrales modernos operan bajo estándares crecientes de transparencia y pedagogía pública.
Desde una postura más crítica, el analista Iván Rada fue más allá y además de cuestionar la falta de información sobre los billetes de la serie B pidió directamente anular la serie.
Argumentó que no es razonable exigir a la “gente de a pie” que verifique numeraciones mediante una aplicación digital cada vez que reciba un billete. “La casera anciana del mercado no va a revisar correlativos, el chofer no va a parar el coche varios minutos para decidir si acepta o no”, sostuvo. En su criterio, si el problema se originó en el manejo estatal, la solución también debe ser asumida por el Estado y no trasladada al ciudadano.