El secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Mario Argollo, cuestionó el reportaje periodístico realizado por EL DEBER que deja al descubierto los elevados ingresos que perciben los trabajadores mineros asalariados, pero evitó responder de forma directa cuánto gana él como dirigente sindical, pese a ser consultado explícitamente sobre el tema.
Ante la pregunta sobre su salario personal, en medio de una marcha de protesta en la ciudad de La Paz, Argollo rechazó dar una cifra concreta y desafió a que se presenten documentos que prueben los montos que perciben los dirigentes.
“Que me demuestren con documentación si gano los sueldos que han planteado”, respondió, sin transparentar su ingreso mensual.
El dirigente argumentó que los aportes salariales están registrados en la Gestora Pública y que una auditoría podría despejar cualquier duda, aunque volvió a esquivar la respuesta central: cuánto gana. “Ahí están los aportes mes tras mes y está cuánto ganamos”, insistió.
Argollo sostuvo que los salarios no los define la dirigencia sindical, sino las propias empresas mineras, y defendió los altos ingresos del sector asegurando que los trabajadores son “productivos” y aportan de manera significativa al Estado.
Según afirmó, los mineros asalariados pagan hasta el 37,5 % de impuestos, lo que —dijo— contribuye a bonos sociales y al financiamiento del aparato estatal.
Sin embargo, el reportaje de EL DEBER puso al descubierto que los mineros asalariados de las empresas estatales Huanuni y Colquiri perciben ingresos mensuales que superan los Bs 30.000 y, en muchos casos, llegan a más de Bs 50.000, cifras que incluyen salario básico más bonos y beneficios adicionales que no siempre se detallan públicamente.
Además, planillas internas a las que tuvo acceso este medio revelan que hay casos de trabajadores con ingresos mensuales que alcanzan e incluso superan los Bs 80.000, cifra que contrasta marcadamente con los sueldos declarados en las páginas oficiales, donde los sueldos básicos más altos rondan entre Bs 17.312 en Huanuni y Bs 22.000 en Colquiri (sin incluir beneficios).
Esos ingresos extraordinarios no solo son un punto de fricción con la opinión pública, que ve con escepticismo las demandas de protestas sectoriales ante medidas económicas del Gobierno.
El propio Argollo negó que la Central Obrera Boliviana maneje grandes recursos económicos y aseguró que los fondos disponibles se destinan principalmente al pago de personal administrativo y de apoyo. “En la COB no hay dinero”, afirmó, al tiempo de rechazar las críticas calificándolas como una campaña de desprestigio.
Argollo tampoco aclaró si su situación salarial es coherente con la realidad de la mayoría de los trabajadores que dice representar, ni por qué, evita una respuesta directa sobre sus ingresos.
La negativa alimenta el debate sobre la coherencia entre el discurso sindical, los elevados ingresos del sector minero y la falta de claridad en los beneficios que perciben sus principales representantes.