El sector agroenergético de Bolivia desmintió este martes de forma categórica que el uso de etanol anhidro en las gasolinas provoque daños mecánicos, sedimentos o pérdida de calidad en el combustible, calificando las versiones contrarias como "desinformación".
Mediante un comunicado público difundido la industria aclaró que la mezcla actual de biocombustible en el país se mantiene en un promedio nacional inferior al 9%, desestimando rumores sobre porcentajes que supuestamente alcanzarían el 25%.
Respecto al marco legal y técnico, el sector aclaró que, si bien la legislación boliviana faculta una mezcla de hasta el 25%, la normativa vigente es mucho más conservadora, limitando la presencia de etanol a un máximo del 12%. Esta precisión busca desmentir las especulaciones sobre porcentajes excesivos en el combustible distribuido en el país.
En cuanto a la fiabilidad del biocombustible, el gremio resalta una trayectoria de siete años de implementación continua del programa de etanol en Bolivia.
Según el reporte, durante este periodo no se ha registrado ni un solo caso comprobado de fallas mecánicas en motores que puedan ser atribuidas directamente al uso del alcohol anhidro, consolidándolo como una solución tecnológica probada y segura.
“Desde el punto de vista técnico, la industria garantiza que el etanol producido localmente cumple con estándares internacionales, alcanzando un 99,5% de pureza. Gracias a sus 108 octanos, este componente funciona como un potente mejorador del octanaje en la gasolina comercial, lo que optimiza la combustión y eleva la calidad del producto final que llega al consumidor”, señala el comunicado conjunto de las empresas Guabirá, Unagro, Aguaí, Granosol y Poplar Capital.
El bloque empresarial subraya que la inversión realizada tiene un objetivo estratégico: sustituir la importación de carburantes y generar un ahorro significativo de divisas para el Estado, concluyendo enfáticamente que "el problema de la gasolina no está en el etanol".
Problemas
Este martes, el Gobierno admitió la existencia de gasolina con mala calidad. No obstante, atribuyó esta situación a una serie de malos manejos técnicos heredados de la anterior administración. Esto provocó que el producto final tenga residuos que terminaron dañado los motores.
El presidente de YPFB, Yussef Akly, detalló que durante dos semanas se realizó una revisión minuciosa de toda la cadena de abastecimiento: desde el ingreso del combustible por puertos o vía terrestre, pasando por tanques de recepción y almacenaje, hasta cisternas, ductos y plantas.
Explicó que el sistema heredado presentaba deficiencias históricas en el manejo de tanques, agravadas por años de desabastecimiento, lo que generó acumulación de residuos.