La persistente escasez de diésel sigue generando complicaciones a productores y comerciantes en Cochabamba. Ambos gremios aseguran que ya registran pérdidas económicas debido a la dificultad de transportar sus productos con normalidad hacia distintos destinos del país. La situación repercute directamente en los mercados: cuando la producción no llega a tiempo, los precios tienden a incrementarse. Jusel Campos, representante del sector de comerciantes, explicó que el desabastecimiento esporádico de insumos provoca un aumento en los costos y, para compensar las pérdidas, este impacto se traslada al bolsillo de los consumidores. Campos señaló que, aunque la normalización del suministro de diésel no generaría una baja inmediata en los precios, al menos reduciría los costos de traslado y, con ello, el precio final de los alimentos de primera necesidad. “Mientras persistan las filas en las estaciones de servicio, el incremento seguirá afectando a las familias bolivianas. El diésel es clave para el campo, y su escasez ha provocado una subida de todos los productos, no solo de la canasta familiar”, afirmó el dirigente. El representante también lamentó que, pese a la reciente baja del dólar paralelo, los precios en los mercados no registren alivio. “En este contexto, la clase media y baja es la más golpeada. La madre de familia tiene que hacer magia para conseguir el almuerzo y la cena”, expresó. La crisis de combustibles se suma así a las tensiones económicas que atraviesa el país, encareciendo el costo de vida y poniendo mayor presión sobre los hogares bolivianos.