Bruselas ha anunciado este viernes la entrada en vigor provisional del acuerdo de libre comercio con el Mercosur, una alianza histórica negociada durante más de 25 años entre la Unión Europea y los países del bloque sudamericano.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que el inicio de la aplicación interina del pacto responde a una cláusula que lo permite una vez que al menos dos miembros del Mercosur, Argentina y Uruguay, completaran sus ratificaciones internas del texto.
El pasado 17 de enero en Asunción (Paraguay), la UE y los países del Mercosur celebraron la firma del histórico acuerdo de libre comercio que marca el cierre de negociaciones entre ambos bloques. La ceremonia reunió a representantes de la Unión Europea y de los países fundadores del Mercosur, y se realizó en el mismo escenario donde, en 1991, se firmó el Tratado de Asunción que dio origen al bloque.
Este nuevo pacto, aún sujeto a ratificación de los parlamentos nacionales y del Parlamento Europeo, proyecta eliminar aranceles a más del 90% del comercio bilateral e impulsa la integración económica con estándares modernos de cooperación, reglas comerciales y protección ambiental, en lo que es considerado uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos del mundo.
Según un reporte de Infobae de este viernes, el pacto, que abarca un mercado conjunto de más de 720 millones de personas y representa una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, pues elimina aranceles para una parte significativa del comercio bilateral.
Sin embargo, el proceso no está concluido: la ratificación definitiva del acuerdo requiere el consentimiento del Parlamento Europeo y la aprobación de los 27 Estados miembros de la UE, un trámite aún pendiente y que puede depender de un dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre su compatibilidad con el derecho comunitario.
La medida ha generado debate dentro de la propia Europa: economías clave como Alemania y España han respaldado la iniciativa por su potencial de crecimiento y diversificación comercial, mientras que sectores agrícolas y representantes de países como Francia han expresado su preocupación por la competencia que pueda representar la importación de productos del Mercosur.
¿Cómo afecta a Bolivia?
Bolivia consolidó su incorporación al Mercado Común del Sur (Mercosur) como Estado Parte pleno tras la aprobación del protocolo de adhesión y su depósito ante el organismo en julio de 2024, un hito calificado como “histórico” por autoridades nacionales.
Desde ese momento, el país tiene un periodo de transición de hasta cuatro años para adoptar plenamente el acervo normativo del bloque —incluyendo el Arancel Externo Común, la nomenclatura y las reglas de origen— con la meta de completar la adhesión plena hasta agosto de 2028.
Expertos han considerado que, a pesar de ser ya miembro pleno del Mercosur, Bolivia todavía enfrenta retos estructurales para aprovechar completamente los beneficios del acuerdo UE-Mercosur, en particular por su aparato productivo con fuerte base en productos primarios y limitada industrialización, según análisis de prensa económica.
El país exporta más de 240 productos a la Unión Europea, con ventas que superaron los $us 927 millones, aunque gran parte corresponde a bienes tradicionales y materias primas.
En este contexto, la integración al Mercosur y la vinculación con la Unión Europea ofrecen oportunidades estratégicas para diversificar mercados, atraer inversiones y fortalecer cadenas de valor, especialmente en sectores como la agroindustria y manufactura ligera.
El parlamentario supraestatal Mario Herrera señaló en días pasados que el acuerdo potencia el acceso a un mercado con más de 700 millones de consumidores, aunque subrayó la necesidad de políticas públicas que impulsen mayor valor agregado y competitividad de los productos nacionales.