La Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) explicó este lunes que el incremento de los pasajes aéreos en Bolivia responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que afectan al mercado aeronáutico nacional, entre ellos el fuerte encarecimiento del combustible de aviación (jet fuel) y la situación financiera del sector.
En conferencia de prensa, el director de la ATT, Carlos Ágreda, señaló que el país atraviesa una crisis estructural en el sistema aeronáutico, caracterizada por un mercado pequeño, con baja competencia y un “cuasi monopolio” liderado por la empresa estatal Boliviana de Aviación (BOA), que enfrenta dificultades operativas desde hace varios años.
Ágreda explicó que el incremento tarifario no fue generalizado ni uniforme, sino que se aplicó tramo por tramo y ruta por ruta, tras varias semanas de trabajo técnico con las aerolíneas que operan en el mercado nacional: BOA, Ecojet y TAM (que reemplaza a Transportes Aéreos Militares). Además, precisó que la ATT no fijó precios obligatorios, sino tarifas máximas transitorias referenciales, lo que significa que las empresas pueden cobrar montos menores según su política comercial, la demanda, la estacionalidad y el tiempo de anticipación en la compra del pasaje.
Uno de los factores centrales del ajuste tarifario es el incremento del precio del jet fuel, que pasó a costar 10,74 bolivianos por litro tras el Decreto Supremo 5516 del 13 de enero, lo que representa un aumento del 288%. Según la ATT, el combustible representa alrededor del 40% de los costos operativos de las aerolíneas, lo que hacía “inviable” mantener las tarifas anteriores sin poner en riesgo la operación del sistema aéreo nacional.
“Con un incremento de esta magnitud, no era posible sostener las antiguas tarifas sin comprometer la viabilidad de las empresas y el funcionamiento del mercado aeronáutico”, afirmó Ágreda.
El director de la ATT también desmintió que los mayores incrementos se hayan aplicado a los tramos largos. Como ejemplo, citó que la ruta La Paz–Puerto Suárez pasó de Bs 1.373 a Bs 1.653 (20%) y La Paz–Cobija de Bs 1.264 a Bs 1.537 (22%), mientras que los mayores ajustes se registraron en rutas cortas como La Paz–Cochabamba, con el objetivo de compensar costos y reducir el impacto en las regiones más alejadas del país.
Las nuevas tarifas presentan incrementos que oscilan entre el 20% y el 35% y tendrán una vigencia de 180 días. Durante este período, la ATT convocará a una mesa técnica interinstitucional con participación del Ministerio de Economía, Ministerio de Hidrocarburos, Ministerio de Obras Públicas y operadores del sector, para una reevaluación integral del sistema aeronáutico y su estructura tarifaria.
Entre las medidas complementarias, Ágreda, informó que se solicitó a Naabol no aplicar incrementos en sus tarifas, con el objetivo de evitar una mayor presión sobre los costos operativos de las aerolíneas y contribuir a la estabilidad del sistema aeroportuario.
Asimismo, anunció la suspensión por 12 meses del cobro de tasas de regulación y multas por parte de la ATT, como una medida de alivio financiero para los operadores aéreos en un contexto de alta presión económica sobre el sector.
A esto se suma la aplicación de ajustes en operadores secundarios, orientados a reducir costos adicionales en la cadena de servicios aeronáuticos y facilitar la continuidad de las operaciones.
Según la ATT, este conjunto de acciones busca mantener un equilibrio entre la protección del usuario final y la sostenibilidad del mercado aéreo, en medio de una crisis que afecta a toda la estructura del sistema aeronáutico boliviano.