La escalada del conflicto en Medio Oriente disparó el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, niveles que no se registraban desde 2022. Analistas advierten que el encarecimiento del crudo puede trasladarse a la economía nacional a través de mayores costos de importación, presión sobre las reservas de divisas, tensiones fiscales y riesgos inflacionarios.
El economista Rubén Arias explicó que el conflicto se desarrolla justamente en regiones clave para la producción energética global. “El problema de la guerra en este momento está generando un alza del precio del petróleo en todo el mundo. Es más, ha empezado a superar los 100 dólares del barril en pocos días prácticamente”, afirmó.
Añadió que el aumento del precio no solo responde a la oferta energética sino también a las expectativas del mercado. “Hemos escuchado que hay amenazas de bloquear algunos puntos importantes por donde pasan los buques, y eso obviamente está repercutiendo cada vez más en las expectativas. La gente sabe que va a faltar gasolina, que va a faltar diésel en el mundo, entonces, esto genera también un alza mayor”, sostuvo.
El efecto del petróleo caro en Bolivia está relacionado principalmente con su dependencia de combustibles importados. El economista Fernando Romero explicó que el impacto del conflicto se refleja sobre todo en el plano energético y fiscal.
Romero explicó que el incremento del petróleo se transmite al país por varios canales, comenzando por el aumento del costo de importación de combustibles.
“Bolivia importa gasolina y diésel a precio internacional y luego los vende internamente. En diésel importa el 90% y en gasolina el 50% de lo que consume en su mercado interno”, explicó.
A esta situación se suma la caída en la producción de hidrocarburos en el país. El investigador de la Fundación Jubileo Raúl Velásquez recordó que en la última década Bolivia registró una fuerte disminución en la producción energética.
“Desde el 2015 viene cayendo la producción de gas natural, ha caído en un 55% en los últimos 10 años y si cae la producción de gas, exportamos menos, si exportamos menos, recibimos menos divisas; también la producción de hidrocarburos líquidos ha caído en un 62% en los últimos 10 años”, apuntó Velásquez.
El experto remarcó que esta caída obliga al país a depender cada vez más de las importaciones. “Cerca del 95% del consumo de diésel en Bolivia es importado y cerca del 60% del consumo de gasolina en Bolivia es importado”, enfatizó.
Dólares y cuentas fiscales
El encarecimiento del petróleo también tiene efectos directos sobre la disponibilidad de divisas en la economía. Romero advirtió que el país necesitará más dólares para importar combustibles.
“El país (sector público y privado) necesita más divisas para importar combustibles, lo que agrava la escasez de dólares. Actualmente las RIN solo tienen 435 millones de dólares en divisas”, señaló.
Además, mencionó que el mercado cambiario ya muestra señales de tensión. “A la fecha, por una demanda especulativa (posiblemente), el dólar paralelo en el país ha comenzado a subir, actualmente está por los Bs. 9,5. Por ende, puede nuevamente haber una presión cambiaria”, indicó. En los últimos días se registra un alza constante del dólar paralelo.
En la misma línea, Arias sostuvo que el aumento del precio del petróleo ya influye en las expectativas sobre el tipo de cambio. “Hoy día, en varios puntos de venta de dólar a nivel de las casas de cambio, estaba rozando ya los 10 bolivianos”, afirmó.
Romero añadió que el aumento del precio del crudo también puede afectar las cuentas fiscales del Estado. “Antes de eliminar la subvención, Bolivia gastaba alrededor de 2.700 millones de dólares al año en subvención a carburantes, uno de los mayores gastos fiscales del país”, recordó.
Según el economista, si el Estado decide mantener precios internos bajos, el gasto público podría volver a incrementarse. “Mayor precio del petróleo igual a mayor gasto público”, afirmó.
Riesgo de inflación
El encarecimiento de los combustibles también puede trasladarse a otros sectores de la economía. Al respecto Arias señaló: “El mayor precio de los hidrocarburos implica que esos costos se van a trasladar al transporte y obviamente el transporte lo traslada a la distribución de los bienes de consumo”.
Advirtió que una posible subida podría reflejarse en mayores precios para los consumidores, sobre todo en la canasta básica.
En la misma línea, Romero advirtió que el efecto puede ser más amplio si los precios del petróleo se mantienen elevados. “Esto producirá un efecto dominó en los demás commodities, encareciendo la producción y el comercio mundial”, explicó.
Bolivia cerró el 2025 con una inflación acumulada de 20,4%, una de las más altas de las últimas décadas. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en enero de 2026 la inflación mensual fue de 1,31% y la variación interanual alcanzó el 19,64%.
Precios con el DS 5516
El 18 de diciembre de 2025 el Gobierno determinó ajustar la subvención a los hidrocarburos y fijó una nueva banda de precios para el mercado interno. La gasolina especial quedó en 6,96 bolivianos por litro y el diésel oil en 9,80 bolivianos.
Con el Decreto Supremo 5516 de enero de este año se estableció un plazo de seis meses para evaluar nuevamente el comportamiento del mercado internacional y, en función de ello, decidir si corresponde modificar los precios internos.
El economista Juan Fernando Subirana advirtió que el escenario internacional podría influir en esa revisión. “Estamos frente a una situación compleja que podría repercutir en un incremento bastante fuerte en lo que es el costo de la gasolina y diésel en la siguiente actualización del Decreto Supremo 5516”, señaló.
Añadió que la evolución del conflicto internacional será determinante. “Si la guerra persiste, hará que los precios del petróleo sigan subiendo y esto traerá consigo la necesidad imperiosa de que también suba el costo de la gasolina y diésel a nivel local”, sostuvo.
Gobierno pide cautela
Desde el Gobierno, sin embargo, se insiste en que el comportamiento del precio del petróleo es altamente volátil y que no se deben tomar decisiones precipitadas.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, señaló que los precios internacionales han tenido fluctuaciones importantes en los últimos días. “Es cierto, el petróleo ha subido bastante, estábamos en el orden de los $us 110, $us 120 el barril, pero también habrán visto, es bastante volátil. Ayer estaba a 120, hoy está en 107”, afirmó.
El ministro indicó que tomar decisiones basadas en variaciones de corto plazo podría generar efectos negativos. “Si nosotros tomáramos decisiones sin saber si esta subida de precios es permanente o solamente es coyuntural, afectaríamos a la gente”, sostuvo.
Además, explicó que el Gobierno impulsa la importación de petróleo crudo para procesarlo en las refinerías nacionales.
“Estamos empujando la importación de petróleo para que Bolivia vuelva a utilizar la capacidad de refinación y por lo tanto los costos, los incrementos en el precio del petróleo en el extranjero no nos impacten como nos afectaban cuando solamente importábamos diésel y gasolina”, señaló.
También aseguró que el combustible necesario para el corto plazo ya fue adquirido. “YPFB compra combustible más o menos en periodos de 20 o 30 días y el combustible para esta temporada ya está comprado”, sostuvo.
Fondo de estabilización
Velásquez explicó que la alta volatilidad del precio internacional del petróleo responde tanto a factores geopolíticos como financieros; no obstante, sostuvo que Bolivia debería avanzar en mecanismos que permitan amortiguar este tipo de shocks externos, como los fondos de estabilización utilizados por algunos países.
El investigador explicó que estos instrumentos permiten ahorrar recursos en periodos de altos ingresos para utilizarlos cuando caen los precios internacionales o se registran crisis externas.
Agregó que aunque el momento ideal para crear estos fondos era en el periodo de altos ingresos por hidrocarburos, aún sería posible implementarlos. “Lo ideal era hacerlo en la época de bonanza, cuando había muchos ingresos. Hoy en día han caído significativamente los ingresos, pero aún así se debería tener un fondo de estabilización”, sostuvo.