Si bien la fecha oficial de arranque del torneo aún no fue confirmada, el club comenzará con una batería de evaluaciones médicas integrales. Estas incluyen la revisión del historial clínico, examen físico general y estudios específicos en cardiología y ortopedia. A ello se suman las pruebas de laboratorio, como análisis de sangre, orina y controles antidopaje.
En el plano físico, el plantel será sometido a evaluaciones de rendimiento que abarcan fuerza, resistencia, velocidad, agilidad y flexibilidad, entre otros parámetros. Uno de los aspectos que más remarcan los entrenadores es el control del peso corporal y la medición de pliegues cutáneos, especialmente tras el receso y las fiestas de fin de año que coinciden con el período de vacaciones.
Paralelamente, el cuerpo técnico apunta a iniciar de inmediato el trabajo nutricional con los futbolistas que aún mantienen contrato vigente. La planificación alimenticia prioriza los carbohidratos como principal fuente de energía, complementados con proteínas magras y grasas saludables, con el objetivo de optimizar el rendimiento desde el inicio de la pretemporada.
Las evaluaciones de rendimiento físico cumplen un rol clave en el fútbol profesional, ya que permiten determinar el estado funcional y la capacidad física de cada jugador, establecer recomendaciones específicas y, sobre todo, prevenir lesiones a lo largo de la temporada.
Otro punto que se busca reforzar en esta gestión es el acompañamiento del psicólogo deportivo, una figura que volvería a tener protagonismo en el primer plantel. Durante los nueve meses de sanción a Ronald Raldes, el interinato decidió prescindir de este profesional al considerar que no era prioritario, una decisión que hoy es vista como un error y una muestra de desconocimiento de la industria del fútbol. La intención actual es optimizar el rendimiento de los jugadores mediante el abordaje del estrés, la carga mental y la adaptación del grupo, especialmente de los nuevos refuerzos.
Por el momento, el principal inconveniente que atraviesa Oriente Petrolero es la falta de un campo de juego adecuado para desarrollar la pretemporada. Durante los últimos nueve meses se evidenció una marcada desatención al único escenario disponible, descuidando un aspecto esencial como el terreno de entrenamiento.
Ante esta situación, la dirigencia inició la búsqueda de alternativas para llevar adelante los trabajos, entre las que aparecen la cancha de Villa Bertha, la cancha de la Gobernación y otros espacios que podrían servir como soluciones temporales, mientras se pone en marcha el proyecto de recuperación de la cancha San Antonio, ubicado en el barrio El Trompillo.