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La pluma de Germán Coimbra Sanz recibe un homenaje

Miércoles, 08 de octubre de 2025 a las 16:40

Se conmemora 100 años del nacimiento del icónico escritor. Hay una muestra en la Biblioteca Municipal Enrique Kempff Mercado.

La literatura cruceña celebra. El centenario del nacimiento de Germán Coimbra Sanz, novelista, poeta, educador, dramaturgo, gestor e historiador, se recuerda con ‘Pedrerías’, un recorrido por la vida y obra de este autor fundamental de las letras bolivianas en la Biblioteca Municipal Enrique Kempff Mercado, ubicada sobre la plaza del Estudiante. Se trata de una actividad organizada por la Secretaría Municipal de Cultura y Turismo.

Cóctel de apertura

La noche inaugural de la exposición estuvo colmada por más de 150 personas, entre escritores, autoridades, intelectuales y familiares. El momento más conmovedor llegó con las palabras de la esposa de Germán Coimbra, Ana María Molina, quien, al recordar los 17 años de su partida, compartió vivencias y detalles de la vida del escritor, describiéndolo como un hombre incansable, impulsado por la pasión y el compromiso con cada proyecto que emprendía.

Durante la ceremonia, personalidades del ámbito cultural como Sarita Mansilla, secretaria Municipal de Cultura y Turismo; Biyú Suárez, jefa de Bibliotecas; y Alfredo Rodríguez, presidente de la Sociedad Cruceña de Escritores Germán Coimbra Sanz, coincidieron en destacar su legado múltiple: un creador que, además de escritor, fue investigador, etnógrafo, botánico y un referente de la identidad cruceña.

La exposición ‘Pedrerías’, abierta al público hasta el 31 de octubre, presenta manuscritos, objetos personales y la obra completa del autor, invitando a redescubrir la riqueza de un hombre que dedicó su vida a narrar el espíritu y las tradiciones del Oriente boliviano. También, entre sus pertenencias valiosas, está una máquina de escribir, que guarda un momento sentimental del autor.

Las obras fueron recopiladas e impresas por el Fondo Editorial Municipal

Su relación amorosa

El amor fue explotado con complicidad entre Ana María y Germán. Un día -recuerda la mujer- el escritor llegó a casa con una sorpresa en las manos: una maleta negra con una máquina de escribir adentro de ella. Un beso de agradecimiento surgió en ese instante. Esas teclas elaboraron muchos de los libros de este excepcional cruceño. Germán dictaba y su señora escribía. “Hasta su tesis se la hice”, relata la dama y recuerda que su esposo siempre era amoroso y detallista.

Ana María llevó una extensa relación con su amado. Se conocieron desde jóvenes y su matrimonio alcanzó las seis décadas. Tuvieron cinco hijos, 14 nietos y 2 bisnietos. Una vez, la mujer le dijo bromeando a su marido: “Ya te estás olvidando ser amoroso conmigo”. Otra vez la sorprendió con un libro dedicado para ella. Lo llamó ‘Romances del Camino’ y esos versos endulzados son parte de la exposición en este momento.

Sarita Mansilla, Ana María Molina y Biyú Suárez

Obras y estilo

Germán Coimbra Sanz, nacido el 1 de octubre de 1925 y fallecido el 15 de enero de 2007, dejó más de 30 libros publicados, abarcando poesía, narrativa, dramaturgia e investigación. Sus obras rescatan mitos, leyendas y costumbres del Oriente boliviano, pero también etnografía de las llanuras sudamericanas.

Entre sus poemarios más reconocidos figuran: ‘Mientras tanto’ (1960), ‘Romances del camino’ (1987), ‘Chaquiras’ (1996) y ‘Pedrería’ (2003). En narrativa breve destacan ‘Bajo la luna menguante’ (2001) e ‘Historias que parecen cuentos’ (2006).

Una de sus obras estelares fue el ‘Diccionario Enciclopédico Cruceño’, que significó un antes y un después en el estudio de la lengua del Oriente boliviano. Este y otros textos fueron recopilados y publicados por el Fondo Editorial Municipal. También están en exhibición y forman parte del préstamo de libros de la Biblioteca Central.

Su teatro marcó huella con piezas como ‘Diego de Mendoza’ (1974), ‘El Bibosi’, ‘La Viudita’ y ‘Cambas Patazas’. Varias de sus leyendas, como ‘La Viudita’ y ‘La Casa Santa’, fueron llevadas a la televisión en los años 90. En paralelo, dedicó parte de su vida a la investigación etnográfica y lingüística, con títulos como ‘Supersticiones y refranes de la ciudad de Santa Cruz’ (1976), ‘El castellano de Santa Cruz’ (1992) y ‘El Santuario de Cotoca’ (1998).

“Escribía todo lo que veía. Siempre andada con su libreta. La llevaba a todas partes”, dice Ana María. Para ella, él era un buen compañero de vida, todo un aventurero. Y, claro, que lo extraña. “Él era presidente de todo, lo buscaban todo el tiempo”, señala.

Y tiene razón. Coimbra Sanz fue un gestor cultural incansable, siendo uno de los fundadores del Comité pro Santa Cruz y figura imprescindible del génesis de la Casa de la Cultura. También fue director del Jardín Botánico de Santa Cruz de la Sierra, profesor de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno y presidente vitalicio de la Sociedad Cruceña de Escritores.

Su centenario no solo evoca al escritor prolífico, sino al visionario que supo tender puentes entre la literatura, la investigación y la construcción de la identidad regional. El homenaje de octubre se convierte, así, en un recordatorio de que Germán Coímbra Sanz sigue vivo en la memoria y en las páginas que escribió para Bolivia.

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