Por: Noelia Rendón
Bolivia acaba de dar un paso crucial hacia el futuro de la televisión, iniciando la fase preliminar para el apagón analógico. En términos sencillos, esto significa que la señal de televisión tradicional (analógica) que conocemos de toda la vida será reemplazada por la Televisión Digital Terrestre (TDT), que ofrece una imagen y sonido de mucha mejor calidad.
¿Qué implica esto para ti?
La medida busca que los bolivianos disfruten de televisión con calidad digital, pero implica que los usuarios deben verificar si sus televisores están listos para recibir la nueva señal TDT.
- Si tu televisor es antiguo o no es digital, necesitarás comprar un decodificador o set-top box para seguir viendo la televisión abierta.
- Si tu televisor es moderno (comprado en los últimos años) y es compatible con el estándar ISDB-T (el adoptado por Bolivia), probablemente ya estés listo.
Saúl Tumiri, especialista en Radiodifusión y Televisión Digital, indicó que el cambio tecnológico es “obligatorio” debido a la obsolescencia de los equipos analógicos. “A la fecha no se fabrican más televisores analógicos ni transmisores; los estudios y cámaras ya son digitales, y los países vecinos iniciaron este cambio desde 2010”, explicó.
El país adoptó oficialmente la transición en 2016 con la aprobación de un plan que contempla tres fases, iniciando con las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, junto a municipios aledaños como Viacha, Laja, Warnes y El Torno. Sin embargo, Tumiri recordó que la implementación ha sido postergada en tres ocasiones, y la primera fase ahora está proyectada para mayo de 2026.
El especialista señaló que, en países vecinos como Brasil y Argentina, el principal actor en la transición es el televidente, y se establece que la transición solo se ejecuta cuando al menos el 90% de la población cuenta con un televisor digital compatible. En Bolivia, la única referencia es una encuesta hogar realizada en 2021 que indicó que el 60% de la población en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz estaba lista, pero “ese porcentaje no ha sido actualizado y no existen datos recientes que confirmen el nivel actual de preparación”, alertó.
Primer simulacro centrado en operadores
Según Tumiri, el simulacro reciente permitió conocer “cuáles operadores están listos y cuáles van a realizar la transición”, pero no ofrece datos sobre la población que aún depende de televisores analógicos. “Bajo el esquema actual, este primer simulacro no nos va a dar ninguna información de cuál es la población que realmente no ha podido ver estas señales”, afirmó.
Indicó que ejercicios de este tipo, realizados en otros países, incorporan centros de llamadas, encuestas y mediciones en tiempo real para identificar zonas sin cobertura digital y hogares con equipos antiguos. “El principal actor es el televidente”, señaló, e hizo referencia a experiencias de Argentina y Brasil, donde los apagones no se ejecutaron hasta alcanzar un 90% de hogares preparados.
En Bolivia, la última encuesta oficial se realizó en 2021 por el Instituto Nacional de Estadística. Determinó que el 60% de los hogares del eje troncal contaba con televisores digitales. Ese dato no ha sido actualizado.
Evaluación de la ATT
De acuerdo con información institucional, la ATT verificó que 86 canales ejecutaron el corte temporal y difundieron mensajes informativos durante el simulacro. También reportó que un análisis de 2.000 comentarios en redes sociales reveló 22% de reacciones negativas —principalmente por costos de nuevos equipos—, 27% positivas y 51% neutras, asociadas a dudas y falta de información sobre decodificadores y cobertura digital.
La entidad reguladora identificó la necesidad de estandarizar mensajes y fortalecer la comunicación previa con la población. Conforme a normativa, los siguientes simulacros deberán realizarse tres meses y un mes antes del apagado definitivo.
Vacíos en la comunicación con la población
Tumiri enfatizó que la transición debe incluir encuestas masivas, centros de atención al ciudadano y campañas informativas para que los televidentes conozcan las opciones para mantener el servicio. “Solo se ha comunicado a los operadores; se debería acompañar con comunicación directa al televidente y mensajes masivos, de lo contrario se corre el riesgo de generar desinformación y costos adicionales”, explicó.
Asimismo, destacó que en otros países se comunica con un año de anticipación, mientras que en Bolivia la población ha recibido apenas seis meses de aviso. Esto, dijo, puede provocar un “balde de agua fría” en hogares, aumentar los costos de decodificadores y televisores digitales y generar una percepción de desprotección entre los ciudadanos.
Aspectos técnicos y económicos del cambio
El apagón analógico implica apagar transmisores obsoletos que consumen altos niveles de energía, hacen un uso ineficiente del espectro y cuyos repuestos ya no son fabricados. La transición requiere que los operadores realicen una inversión significativa en equipos, incluyendo transmisores, antenas y cámaras digitales.
Tumiri aclaró que no existe un pago directo al Estado por esta transición, aunque sí implica mayores costos operativos al ampliar la cobertura digital. “Los operadores también necesitan invertir en equipamiento y capacitación para garantizar que la señal llegue con calidad a los usuarios”, indicó.
Inversión y preparación
Tumiri explicó que los operadores deben realizar inversiones importantes para adoptar la tecnología digital: nuevos transmisores, antenas y cámaras, además de modernizar estudios. Aclaró que no se generan pagos adicionales al Estado por la migración, excepto los ajustes habituales en las obligaciones de cobertura.
Sobre la posibilidad de postergar la fecha límite, señaló que es una decisión que debe considerar la preparación de la población: “Este cambio tecnológico tiene que llegar, es un camino sin retorno, pero el Estado podría evaluar si conviene esperar unos seis meses más o un año más”.
El televidente como eje del proceso
El analista observó que, de estar en el lugar de un usuario con televisores antiguos, su reacción sería de falta de información. “Me sentiría desinformado, en parte desprotegido”, comentó, y remarcó la importancia de garantizar el acceso a la comunicación tradicional.
El instructivo vigente para el apagón —emitido el 6 de noviembre de 2025— define la etapa en curso como una fase de información al usuario, destinada a preparar el terreno para el apagado definitivo. De acuerdo con las disposiciones, las nuevas autoridades deberán evaluar los resultados y coordinar medidas que involucren a operadores, empresas de telecomunicaciones y principalmente a los televidentes.