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Cómo ha aumentado la amenaza del espionaje chino (y por qué Occidente no ha logrado combatirlo)

Martes, 21 de mayo de 2024 a las 23:45
Los jefes de la alianza de inteligencia occidental "Cinco Ojos" advierten sobre las estrategias de China para obtener secretos comerciales de EE.UU. y Europa, y para amedrentar a los disidentes en el extranjero.
Reuters

Durante años, las agencias de espionaje occidentales han hablado de la necesidad de dar un giro para concentrarse en China.

Recientemente, el jefe de la agencia de inteligencia GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno) de Reino Unido lo describió como un desafío que definirá una época.

La declaración se realizó tras una serie de arrestos en todo Occidente de personas acusadas de espionaje y piratería informática para China.

Y el pasado 13 de mayo, el embajador chino en Londres fue convocado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido, después de que tres personas fueran acusadas de ayudar a los servicios de inteligencia de Hong Kong.

Estas son algunas señales de que la competencia entre Occidente y China por poder y influencia -usualmente oculta- está saliendo a la luz.

Occidente (Estados Unidos y sus aliados) están decididos a contraatacar.

Pero a algunos altos funcionarios les preocupa que estos países no hayan tomado suficientemente en serio el desafío de China y que se hayan quedado atrás en términos de inteligencia, lo que deja a Occidente más vulnerable al espionaje de Pekín, y a ambas partes en riesgo de cometer un error de cálculo potencialmente catastrófico.

Lo que preocupa a los funcionarios occidentales es la determinación del presidente chino, Xi Jinping, en que Pekín dé forma a un nuevo orden internacional.

En última instancia, aspira a desplazar a EE.UU. como potencia principal, me dijo el jefe del MI6, Richard Moore, en una inusual entrevista en su oficina para una nueva serie de la BBC sobre China y Occidente.

Pero, a pesar de que emiten advertencias hace años, los servicios de inteligencia occidentales han tenido dificultades hasta hace poco para concentrar su atención en la actividad china.

Nigel Inkster, quien era el número dos del Servicio de Inteligencia Secreto MI6 cuando se jubiló en 2006, dice que el surgimiento de China como gran potencia mundial tuvo lugar en un momento en el que había muchas otras preocupaciones.

Mientras Pekín ascendía en el escenario mundial, durante la década de 2000, la atención de los responsables políticos y los funcionarios de seguridad occidentales -y el enfoque de los servicios de inteligencia- estaba dominada por la llamada guerra contra el terrorismo y las intervenciones militares en Afganistán e Irak.

Getty Images
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU., ese país y Occidente lanzaron una guerra contra el terrorismo.

Más recientemente, una Rusia resurgente y ahora la ofensiva de Israel en Gaza aparecen como desafíos más urgentes, admiten funcionarios de EE.UU. y Europa.

Al mismo tiempo, ha habido presión tanto de gobiernos como de empresas para centrarse en asegurar el acceso al enorme mercado chino, en lugar de enfrentar el riesgo de seguridad que representa el país.

Los líderes políticos frecuentemente preferían que sus jefes de inteligencia no acusaran a China directamente por nombre. Y las empresas también prefirieron no admitir que sus secretos estaban siendo atacados.

El péndulo osciló fuertemente del lado de los intereses económicos y comerciales, afirma Nigel Inkster.

La inteligencia china ya se dedicaba al espionaje industrial allá por la década de 2000, dice, pero las empresas occidentales normalmente permanecían calladas.

No querían informarlo por miedo, al hacerlo, a poner en peligro su lugar en los mercados de China, señala.

Otro desafío importante ha sido que China espía de manera diferente desde Occidente. Eso ha hecho que su actividad sea más difícil de reconocer y confrontar.

Un exespía occidental cuenta que una vez le dijo a un homólogo chino que China hacía el tipo equivocado de espionaje.

Se refería a que los estados occidentales prefieren centrarse en reunir el tipo de inteligencia que les ayude a comprender a sus adversarios. Pero los espías chinos tienen prioridades diferentes.

Proteger la posición del Partido Comunista es fundamental. La estabilidad del régimen es su objetivo número uno, explica Roman Rozhavsky, funcionario de contrainteligencia de la Oficina Federal de Investigación (FBI).

Para ello, es necesario generar crecimiento económico. Y por eso los espías de China ven la adquisición de tecnología occidental como un requisito de seguridad nacional de primer nivel.

Los espías occidentales dicen que sus homólogos de Pekín comparten la información que han recopilado con empresas estatales chinas, algo que las agencias de inteligencia occidentales no hacen con sus propias empresas nacionales.

Trato especial

Mi agencia está más ocupada que nunca en nuestros 74 años de historia, me explicó de manera franca Mike Burgess, el jefe de la Organización Australiana de Seguridad e Inteligencia (ASIO).

Rara vez denuncio a los países porque cuando se trata de espionaje puro, también se lo hacemos a ellos, me dijo.

El espionaje comercial es un asunto completamente diferente y es por eso que China está recibiendo un trato especial en este caso.

Burgess reconoció que los aliados occidentales tardaron en comprender esta amenaza. Creo que esto ha estado sucediendo durante mucho tiempo y colectivamente no lo vimos, admite.

Hablamos en octubre pasado en California, donde participaba en la primera aparición pública de los jefes de seguridad de los llamados Cinco Ojos, la alianza para compartir inteligencia formada por EE.UU., Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda.

  • ¿Qué es la alianza de espionaje de los Cinco Ojos?
    FBI
    En un acto inusual, los jefes de seguridad de los Cinco Ojos aparecieron juntos en octubre de 2023 para advertir sobre la obtención de secretos comerciales por parte de China.

    La reunión sin precedentes fue un intento muy deliberado de aumentar el volumen de las advertencias sobre China por temor a que muchas empresas y organizaciones todavía no estuvieran escuchando.

    La ubicación, en Silicon Valley, también fue elegida cuidadosamente: una llamada de atención sobre los intentos de China de robar tecnología, a veces mediante ciberespionaje y otras mediante el reclutamiento de personas privilegiadas.

    Los recursos que destina China para esto son de otra escala. Un funcionario de inteligencia occidental estima que el país tiene alrededor de 600.000 personas trabajando en inteligencia y seguridad, más que cualquier otro estado del mundo.

    Los servicios de seguridad occidentales simplemente no pueden investigar todos los casos.

    Según la agencia de inteligencia doméstica británica MI5, más de 20.000 personas sólo en Reino Unido han sido contactadas por espías chinos a través de sitios de redes profesionales como LinkedIn para cultivar una relación.

    Las personas pueden no darse cuenta de que en realidad están manteniendo correspondencia con un oficial de inteligencia de otra nación, pero finalmente se encuentran pasando información que destruye el futuro de su propia compañía, me dijo el jefe del MI5, Ken McCallum, en la reunión de California.

    Estas son campañas épicas, dice Ken McCallum, que pueden tener graves implicaciones para la seguridad nacional, así como consecuencias económicas.

    Si bien la mayor parte del enorme aparato de China se centra en la vigilancia interna, también utiliza sus espías para limitar las críticas a sus acciones en el exterior.

    Recientemente, ha habido informes de espías chinos que tienen como objetivo la política occidental, con arrestos en Reino Unido, Bélgica y Alemania y una investigación en curso en Canadá.

    Ha habido informes de comisarías de policía en el extranjero" chinas en Europa y Estados Unidos.

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