La Semana de la Moda de Nueva York, dio una gran sorpresa con la aparición de Linda Evangelista, quien fue la que captó todas las miradas.
En primer lugar, porque es una de las grandes modelos de los años 80 y 90, cuando estas dejaron de ser prácticamente anónimas para pasar a sercelebrities. En segundo, porque había muchísimas ganas de volver a ver subida en la pasarela a una mujer que ha sufrido enormemente por culpa de una operación estética que la dejó desfigurada: de hecho, la ovación que recibió fue digna de recordar.
Y es que, entre 2015 y 2016, Evangelista se sometió a un tratamiento estético de coolsculpting o criolipólisis para eliminar grasa, que le produjo el efecto contrario al esperado.
El coolsculpting surgió como alternativa a la liposucción por ser menos invasivo, y consiste en destruir el tejido adiposo congelando células. Pero no solo no lo destruyó, sino que algunas partes de su cuerpo, como la espalda, los muslos o la papada, quedaron desfigurados con enormes bultos imposibles de eliminar.
La enfermedad provocada se llama hiperplasia adiposa paradójica, y la modelo, tras dos cirugías correctivas que no dieron el resultado esperado, demandó a la clínica por 50 millones de dólares.