En su homilía dominical, el monseñor Sergio Gualberti, arzobispo de Santa Cruz, abogó por una justicia que “se deba a la verdad” y no beneficie a intereses personales o de grupo.
“La justicia es la primera exigencia del amor y es el primer paso del amor. Una justicia que se deba a la verdad y a la equidad, una justicia libre de toda clase de venganza, presiones e intereses sociales e ideológicos”, reflexionó desde la Basílica Menor de San Lorenzo. El religioso pidió seguir las enseñanzas de Jesús que propone una sociedad nueva, basada en el amor, la oración, la bendición, la no violencia y el perdón. Para el arzobispo, “no responder el mal con mal pone al agresor ante su propia maldad y esto es el primer paso para que tome conciencia del mal que causa y cambie de actitud, por eso perdonar y buscar el bien del enemigo no es una actitud cobarde, sino un acto de valentía que exige esfuerzo y perseverancia”. “Soloun amor que genera vida y nuevas relaciones de justicia, generosidad y fraternidad puede romper la espiral de violencia, el abuso y la injusticia en la convivencia humana”, manifestó Gualberti. Agregó que la opción de Jesús no es el egoísmo personal o de grupo, sino la justicia y el amor que nos hace solidarios y partícipes de los problemas y necesidades de los demás, pues quien ama hace justicia, dijo el religioso.