Los incendios forestales y urbanos son una amenaza constante en muchas regiones del país, especialmente en esta temporada de calor y sequía. Las llamas causan devastación a su paso. Sin embargo, estos eventos trágicos y destructivos pueden ser prevenidos y controlados en gran medida a través de una estrategia fundamental: la planificación.
La importancia de la planificación en la prevención de incendios no puede ser subestimada. En la actualidad, comunidades, gobiernos y organizaciones se están dando cuenta de que el enfoque proactivo en la prevención es esencial para proteger vidas, propiedades y el medio ambiente.
En este sentido, Luis Andrés Pinto Aguilar, ingeniero industrial y especialista en Seguridad e Higiene Ocupacional recomienda a las empresas e instituciones realizar una adecuada planificación para cualquier emergencia, como una estrategia de prevención y seguridad.
Para Pinto, el factor humano es la causa fundamental de los incendios forestales de nuestra región. Las quemas de bosques y pastizales para ampliar las tierras de cultivo son un comportamiento reiterado en las zonas agrícolas. Se trata del conocido chaqueo. Es una práctica que “está bien enraizada culturalmente, explica el especialista y catedrático en la Universidad Privada Domingo Savio. La quema de pastos eleva su peligrosidad debido al cambio climático. Este último factor deriva en la elevación de la temperatura que propicia a su vez, una expansión devastadora del fuego” explica Pinto. Como estrategias a implementar, Pinto recomienda proyectar medidas a corto, mediano y largo plazo para asegurar una sostenibilidad en el tiempo. En su implementación, deben participar las autoridades competentes, ya que estas cumplen un rol regulador en la adopción de controles. “A corto plazo deben reactivarse los controles de oficio por parte de nuestras autoridades; así también, nuestras autoridades deben planificar campañas de sensibilización y concientización de los riesgos asociados que contrae un incendio”, sostiene. A mediano plazo, las autoridades y actores de las comunidades como los colegios de profesionales, centros educativos y organismos especializados deben coadyuvar con la planificación y la ejecución de campañas de capacitación para la prevención, combate contra incendios y otros como atención de primeros auxilios. Ante un incendio, debemos preservar nuestra integridad y seguridad para poder sofocar un incendio en su etapa inicial. Si la envergadura del incendio es mayor y no pueda extinguirse con un extintor, debemos evacuar la zona que está siendo afectada de manera calmada y aguardar en un área segura, hasta que los servicios de emergencia lleguen a nuestra propiedad”, afirma. Responsabilidad estatal Otras de las acciones recomendadas por el especialista demanda el fortalecimiento de los grupos de Bomberos Voluntarios; mejorar las condiciones del entorno; tales como implementación de hidrantes y establecimiento de señaléticas, mejorar los canales de atención y comunicación para la respuesta temprana de emergencias. Como estrategias de planificación a largo plazo, Pinto sugiere implementar como asignatura transversal en el currículo escolar, las materias de prevención de riesgos. Entre los contenidos sugeridos menciona primeros auxilios, prevención de incendios, seguridad basada en el comportamiento y otros. Esto debe estar acompañado con el cumplimiento de las normativas legalmente establecidas en nuestro país. “En pocas palabras, la mejor estrategia para la implementación de un cambio, yace en trabajar en la educación de los ciudadanos. Esta debe ser una premisa” indica. “Debemos concientizarnos e interiorizarnos que las consecuencias de un incendio, repercuten y trascienden en todo ámbito de nuestro diario vivir a lo largo del tiempo, señala Pinto.