Por Deisy Ortiz y Carmela Delgado
Mientras el caos reina en las calles de los antiguos mercados y crece la ocupación de los espacios públicos en la ciudad, en el nuevo La Ramada hay miles de puestos vacíos que se deterioran en medio del abandono e incluso se han convertido en refugio para los malvivientes.
A ocho años del traslado, está quedando sepultada la millonaria inversión destinada a la construcción de los nuevos centros de abasto -financiada con recursos municipales y créditos que aún se siguen pagando-, ya que muchos comerciantes han dejado sus puestos para volver a las calles.
En el caso del nuevo mercado La Ramada, la inmensa infraestructura con 5.800 puestos se levantó en un terreno de 10 hectáreas de la zona sur de la ciudad, pero ahora el mercado está a punto de convertirse en un ‘elefante blanco’. Allí, miles de puestos permanecen cerrados, a pesar de que la edificación demandó un gasto de unos Bs 50 millones, sin contar las ampliaciones que se hicieron en la zona que estaba destinada al parqueo y otras mejoras.
El reordenamiento fue ejecutado en 2018 luego de la construcción de tres mercados (los nuevos Abasto, Los Pozos y La Ramada), con una inversión que bordea los Bs 300 millones. Para ello, la comuna adquirió créditos a 12 años plazo.
La idea era despejar las calles de los antiguos mercados y que los nuevos centros se conviertan en puntos de abastecimiento para desconcentrar la actividad hacia los distritos.
Sin embargo, al recorrer el nuevo La Ramada se observa que el único sector que funciona como fue pensado es el conocido como ‘nave central’ y el patio de comidas, mientras que en los demás tinglados abundan los puestos sin ocupar.
En el sector próximo a uno de los ingresos principales unos cuantos comerciantes “sobreviven” en medio del silencio y la penumbra de los pasillos. Hay corredores enteros con puestos cerrados, mientras en el sector para venta de carne, los freezers, mesones y balanzas se deterioran, mientras la basura se acumula en el piso. Es difícil precisar cuántos puestos están cerrados, pero un relevamiento realizado por la Alcaldía en 2023 identificó al menos 1.200 puestos desocupados en este sector.
En peor situación se encuentra la zona conocida como el parqueo, donde se construyeron 2.800 locales frente a la infraestructura central. Ahora se cuenta con los dedos de la mano a los comerciantes que permanecen allí y que han logrado que les cedan puestos cerca del ingreso para estar más próximos a la avenida.
No solo la mayoría de los locales permanece cerrada, sino que muchos han sido desmantelados por los malvivientes y en algunos solo quedan los fierros anclados al piso.
“La mayoría volvió al antiguo mercado. Yo no puedo estar ambulando”, dice Mery Padilla que permanece allí desde que se hizo el traslado. En su asociación eran 70 comerciantes y ahora ella es la única que queda.
Vende en un puesto prestado, porque el suyo está más al fondo, pero fue desmantelado por los malvivientes que merodean la zona, especialmente por las noches. “De un día para otro, los puestos aparecían sin persianas y sin techo. Luego se robaron hasta los focos”, contó.
En su memoria está presente el momento en que fueron reubicado allí, cuando todos los puestos estaban abiertos. “Ahora, en la parte de atrás han sacado todo y solo quedan los fierros que no pudieron arrancar”, señaló.
Cristina Díaz, que vende mochilas en ese sector, asegura que varias veces se ha tenido que defender de los antisociales que intentan robarle. En su asociación eran más de 300 comerciantes, pero ahora solo quedan ella y otra vendedora. “Todos se han ido a ambular, muchos volvieron donde vendían antes del traslado”, dice.
Los que permanecen en el lugar culpan de esta situación en gran parte a la dirigencia de la federación “por meter gente que no era gremialista” y que terminó abandonando los puestos y luego también tramitó permisos de ocupación para que “su gente vuelva a las calles”, según los testimonios. A ese dirigente nunca más lo volvieron a ver por el lugar, aseguran.
Dentro del mercado, en los primeros puestos de un pasillo lleno de locales cerrados está Amalia Vedia (66), quien ofrece mercadería que no se vence a corto plazo, ya que asegura que las ventas son escasas y la inseguridad ronda el sector. Tiene a mano un fierro y algunos palos, para defenderse. “Se acercan algunos viciosos a pedir plata y, cuando uno no les da, amenazan; por eso tengo algo para defenderme”, dice.
Ella, que también cuida el puesto de su hija, se queda solo hasta las 14:00, ya que asegura que abre únicamente para no perder ese lugar. “Hay que traerse para la comida y para el baño, porque la venta del día no alcanza ni para el pasaje. La mayoría no viene porque no se vende nada”, justifica Amalia, quien lleva 43 años como comerciante.
Amalia llegó a este mercado el 30 de abril de 2018 y lamenta que en el lugar que ocupaba en la antigua La Ramada estén instaladas otras personas. “No despejaron nunca las calles; nos sacaron, pero nuevamente todo está lleno. ¿Ahora dónde van a llevar a estas personas?”, cuestiona.
Asegura que en su sector tuvieron que hacer las divisiones de sus puestos y colocar rejas por seguridad. Son tres naves que están vacías. “Como no se vende, la gente tiene que irse a buscar la vida a otro lado”, asegura.
Piden auditoría
El presidente de la Federación Departamental de Trabajadores del Comercio Minorista, Róger Lavardenz, informó que están convocando a los socios para que salgan a vender, porque está ingresando un nuevo alcalde que ya adelantó que va a realizar una verificación. “Estamos haciendo una comisión para ver cuántos están vacíos y notificar a la gente que salga a vender. Cuando nos reunamos con el nuevo alcalde, vamos a pedir que se haga una auditoría”, enfatizó.
Afirma que hay autoridades que no hicieron cumplir la ley de ordenamiento, “porque las calles ahora están invadidas, pese a que se estableció la prohibición de los asentamientos en los espacios públicos despejados. Esta normativa detallaba 35 tramos recuperados en calles, pasillos, plazas y avenidas”, sostuvo.
Lavardenz asegura que las autoridades no se han preocupado de fomentar la plusvalía en el sector para generar más movimiento. Una de las medidas que plantean es que se apruebe que el transporte interprovincial llegue a esta zona.
En su última rendición de cuentas, el alcalde Jhonny Fernández señaló que es necesario construir más centros de abastecimiento, porque los barrios siguen creciendo. A su criterio, el mercado mayorista que se encuentra en el Distrito 10 está funcionando como corresponde y es rentable. “Hay que pensar en un nuevo mercado mayorista por la doble vía a Cotoca”, dijo al manifestar que para eso ya cuentan con un proyecto y un terreno definido, pero esperan que los comerciantes lo construyan.
“No hagamos como se hizo en La Ramada y Los Pozos, porque se les dio terreno, infraestructura y también se les pagaba luz y agua. Heredé eso, porque viene de la anterior gestión. No corresponde que se les cubra los servicios básicos, porque ellos están lucrando”, indicó la autoridad.
PARA SABER
Millonaria inversión
Entre 2016 y 2018, la Alcaldía ejecutó un plan de reordenamiento que contempló la construcción de nuevos mercados y el traslado de 20.000 comerciantes. Según los informes oficiales, para este plan se destinó un total de Bs 294,9 millones: Bs 118,8 millones fueron para la construcción de los mercados La Ramada y Los Pozos; Bs 90,2 millones para el mercado mayorista Abasto; Bs 58,6 millones para pavimentación; Bs 21 millones para expropiaciones y Bs 6,2 millones para drenaje. Del total, Bs 84,9 millones se cubrieron con recursos municipales y el resto se pagó con créditos a 12 años plazo, con un interés del 5,5%. Hasta ahora se sigue cancelando.
Algunos lugares son ocupados para el descanso y preparación de alimentos