Pasadas las 13:00 de este viernes, un carro de bomberos ingresaba al condominio La Fontana, en la zona norte de la capital cruceña, como prevención, pues afuera del lugar las llamas de un incendio de matorrales amenazaban con expandirse. También hay llamas que amenazan el condominio Valle del Cártago. Cinco horas más tarde el incendio no ha podido ser controlado. Los vecinos cuentan que ya han evacuado hacia las áreas sociales a aquellos que viven en las calles 7, 8 y 10 de ese condominio, y que existe personal de la Alcaldía, la Gobernación, Saguapac y bomberos voluntarios en el lugar. Pese a que usan incluso el agua de las piscinas, el fuego persiste y está acercándose a otro condominio de la zona, el Valle de la Torre. Al menos siete grupos de bomberos voluntarios trabajan en el control del fuego en la zona norte de la ciudad: UBR, Fundasol, Guardianes, Quebracho, Jenecherú, Santa Cruz y Rescate Urbano. Desde el mediodía de este viernes acudieron a la zona, una vez el aeropuerto Viru Viru dio la alerta de fuego, manifestó Álvaro Castillo, bombero de UBR. Se trata de un incendio de tipo interfaz, término que describe la coincidencia de dos áreas de diferentes condiciones -como una zona forestal o de pastizales, y asentamientos humanos- y en la que ambas áreas se afectan si el fuego pasa los límites y llega al otro lado.
El fuego afectó la zona desde diferentes flancos, y no todos han sido controlados hasta las primeras horas de la noche de este viernes. Testimonio Lucciana Pitruzzello, vecina de la calle 7 del condominio la Fontana, contó que la suya fue la calle más afectada, pues el fuego ingresó a la zona, aunque no afectó a las viviendas, por lo que pudieron volver. Afuera el fuego continúa, mientras grupos de bomberos de la ciudad lo combaten, buscando su extinción. Pitruzzello contó que las familias fueron evacuadas de las casas aledañas a esa calle y que, pasadas las 20:00, cuando el fuego en ese sector fue extinguido, pudieron retornar. Sin embargo, muchas familias optaron por ir a casas de sus parientes, dado que el humo llena todo y se dificulta el respirar. Describió su condominio como familiar, y mencionó que hay muchos niños y mascotas, que fueron los más afectados por el humo. Muchas personas se encontraban en sus centros laborales, por lo que tuvieron que pedir permiso para volver a sus casas y evacuar a sus hijos y mascotas. Destacó que la administración del condominio tomó las previsiones correspondientes, y ello evitó que el fuego afectara aún más. Ni bien se supo del fuego en las cercanías, hicieron cortar los árboles cercanos al condominio y llamaron a los bomberos. Además de que mantuvieron a los vecinos informados de las acciones que se iban realizando para evitar el avance del fuego. Pitruzzello señaló que, si bien estos incendios ocurren cada año, nunca habían estado tan cerca del condominio donde vive.
Castillo apunta como riesgo a la posibilidad de que una chispa pueda hacer contacto con algún combustible (de la zona con asentamiento humano) y pueda hacer ignición. El bombero calcula, al menos tres horas más de trabajo para controlar el fuego.