Jesús tomó el más grande desafío de todos los desafíos: amó a todos, sin condiciones y lo hizo hasta el extremo, dando su vida por todos nosotros. Ese fue el mensaje que Monseñor René Leigue, arzobispo de Santa Cruz, destacó este Domingo de Ramos.
"Jesús entró (a Jerusalén) y todos lo esperaban como el rey que debería ser: un rey que entre con su poder, que haga lo que la gente esperaba, que cumpla sus deseos. Sin embargo, entró de una manera diferente", así empezó su homilía el monseñor.
Y preguntó a los presentes: "¿qué esperamos de Jesús? ¿qué queremos de él? ¿cómo lo vemos?¿lo vemos a Jesús como ese rey que nos va a arreglar nuestra situación? ¿o lo vemos a Jesús como nuestro salvador que viene, no para amortiguar nuestra realidad, sino para mostrar realmente lo que Él quiere de nosotros?".
Leigue puso el acento en que a veces esperamos de Dios que haga milagros en nuestra vida, pero un milagro a nuestra manera. "Le pedimos algo y queremos que eso que le pedimos se manifieste inmediatamente. Y si no es así, viene nuestra duda. equivocamos así el camino".
El prelado puso énfasis en que en esta Semana Santa nosotros también seamos santos, y que para ser santos tenemos que amar, sin condiciones, así como Dios nos ama. hasta el extremo, "por eso dio su vida por nosotros".
Por último pidió que toda la semana sea llena de oración.