Los surtidores parecen dormitorios. De noche, las filas de distintas estaciones de servicio se unen en una sola, debido a la cantidad de vehículos que fácilmente pasan de una avenida a la otra, como viene ocurriendo esta semana sobre el segundo anillo, entre avenida Santos Dumont y Tomás de Lezo.
Además de largas, las colas se engrosan al formarse dos líneas de motorizados, tal como se viene evidenciando entre las avenidas Grigotá y Piraí, donde los vehículos obstaculizaron por completo una vía del segundo anillo.
La desesperación por combustible ha llegado a tal grado, que no se están respetando los garajes de las viviendas ni los ingresos a los negocios, agobiando a los vivientes de zonas cercanas a las estaciones de servicio.
Motorizados de empresas, transporte público, del Estado y ciudadanos en general padecen un promedio mínimo de ocho horas para cargar, y en varias ocasiones la espera es en vano.
“Si pudiera hacer cola en algún surtidor lo haría, pero con la pierna fracturada no puedo, y mi esposa, luego de un intento fallido anoche, con colas de más de 30 cuadras, al saber a las cinco de la mañana que llegaron 24 mil litros al surtidor La Cima, se fue inmediatamente con la esperanza de cargar e intentar llegar al trabajo. Pero pasaron cinco horas y media y se acabó el combustible”, se lamentó Jery Dino Méndez.
Luis Miguel Stelzer reclamó que ahora ya no se hace cola para cargar gasolina, sino para esperar que esta llegue.
Ayer, Luis Alberto Tito Mendoza se encontraba con un ponchillo, ocupando su lugar en la fila, bajo la lluvia. Estaba desde las siete de la mañana, y a las tres de la tarde aún no había cargado. Solo necesitaba Bs 30 para llenar el tanque, monto que antes le alcanzaba para cuatro días. “Ahora pongo esos Bs 30 y tengo que cargar día por medio, la gasolina está muy mala, tuve que cambiar carburador dos veces, desde septiembre hasta hoy”, compartió.
Tito dijo sentirse molesto e impotente por lo que implica la pérdida de tiempo, estar mojado por horas, y con frío. Además, no solo hizo esa cola, un día antes recorrió varios surtidores en vano. “Estuve desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche en la Estación de Servicio de Palmasola, pero no llegó combustible en todo el día. Al menos en Biopetrol y Genex tienen aplicaciones, pero otros surtidores no, como el de Palmasola. Tuve que recorrer Los Pocitos, Las Orquídeas, Las Palmeras, Genex de La Barranca, 8 de Octubre, por La Ramada Nueva, “gasté gasolina buscando gasolina”, lamentó, y confesó que se vio obligado a comprar una botella de dos litros por Bs 25.
“Saquemos cuentas de cuánto salgo perdiendo en el día, y encima la gasolina no sirve, la Premium me dura lo mismo que la Especial, parece que la Premium de ahora es la Especial que nos vendían antes”, se quejó.
Foto: Luis Alberto Tito, dos días buscando combustible.
Alex Vega es chofer de torito en Los Lotes. Ayer hizo fila desde las seis de la mañana, y hasta las tres de la tarde aún no había cargado. Lamentó que debido a esta situación tenga que trabajar día por medio, ya que intercala con otro día para cargar combustible. “Estoy perdiendo plata, aparte solo puedo cargar Bs 30 porque el tanque del torito es pequeño, solo da para ocho litros, y me dura menos. Deberían poner otras colas para las motos, avanzarían más rápido”, dijo, y se sumó a las críticas a la gasolina. “Antes los Bs 30 me duraban todo el día, ahora tengo que meterle como Bs 40 o 45 al día”, aseguró.
Foto: Alex Vega deja de trabajar para hacer fila y cargar apenas Bs 30
Wilmar Pereira madrugó el martes en el surtidor Rivero, entre segundo y tercer anillo de la avenida Cristo Redentor. La noche anterior recorrió varas estaciones, pero las filas alcanzaban demasiadas cuadras; optó irse a su casa y dormir un poco y levantarse a las 3:00 para esperar y comprar gasolina. Logró su objetivo recién a las 9:00. “Esto se va a poner peor, cada vez las colas son más largas”, auguró.
Juan Vaca, al igual que cientos de personas, pasó la noche en el surtidor y logró abastecerse a las 6:30. El lunes por la noche formó la cola en la Tres Pasos al Frente, entre tercer y cuarto anillo, pero cuando todavía faltaban tres cuadras para llegar, como pasó a varios, se agotó el combustible, por lo que decidió ir al norte, donde le indicaron que las cisternas llegarían a las 2:00; ahí tardó dos horas más y tuvo que esperar su turno. “Los surtidores se han convertido en dormitorios, por la necesidad de conseguir combustible”, manifestó.
Los taxistas también señalan que ya no pueden hacer ni la renta del día, porque deben quedarse varias horas en el surtidor y no pueden trabajar con normalidad.
Foto: El trabajo de la Policía también es afectado por la escasez de carburantes