Botas rotas o remendadas, guantes quemados y trajes de protección desgastados muestran el arduo trabajo de los bomberos que enfrentan las llamas en los lugares de incendios.
“Así como el equipo de protección se va desgastando, también se va agotando cada bombero forestal que enfrenta las llamas”, dice Juanito Cuéllar, bombero voluntario de Santiago de Chiquitos.
Ellos necesitan reponer constantemente la indumentaria y herramientas que sufren el desgaste en cada jornada de trabajo.
Lo que más se deteriora es el equipo de protección personal, es decir, el uniforme, los guantes y las botas.
Además, necesitan alimentos no perecederos, hidratantes, medicamentos y toallas para los bomberos que se encuentran en primera línea. Asimismo, precisan combustible para el traslado de las brigadas y para la maquinaria pesada.
Esta semana, el gobernador Luis Fernando Camacho recorrió la Chiquitania, donde entregó equipos completos de protección para los bomberos forestales que están combatiendo los incendios. Sin embargo, cualquier ayuda es importante y hay puntos de acopio, como el de Nativa.