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Clases virtuales: colegios particulares se adaptan a las plataformas; en los fiscales y de convenio hay mucha dificultad

Viernes, 17 de abril de 2020 a las 08:27

Por Redacción

El avance a través de clases virtuales se consolida a través del uso de plataformas digitales, como Zoom, Classroom y Google Meet. Sin embargo, no están al alcance de todos. En los colegios fiscales y de convenio está costando encontrar un medio para dar continuidad a la enseñanza a distancia

Padres que hacen de profesores, maestros que hacen de todo para que la enseñanza y el aprendizaje no se detengan, padres y maestros que han alzado las manos, porque técnicamente se les hace imposible lograr un avance de materias a distancia. Así es la educación virtual en tiempos de cuarentena en Santa Cruz de la Sierra. 

Desde que se suspendieron las clases el 13 de marzo, al sector se le presentó el desafío de encontrar la manera de continuar con el calendario escolar desde fuera del aula. Una de las instrucciones del ministerio de Educación es el uso de Internet para garantizar el avance a través de clases virtuales utilizando algunas de las plataformas disponibles, como Zoom, Classroom y Google Meet. 

Llevar adelante esta misión no ha sido fácil. Luego de más de un mes, muchos se han quedado a medio camino en el intento, mientras que otros han encontrado en la modalidad por Internet una nueva manera de utilizar la tecnología de manera productiva

El panorama es más alentador para los colegios particulares, cuyos estudiantes, en una gran mayoría, cuentan con los recursos tecnológicos en sus hogares para poder seguir las clases en línea, como también recibir los trabajos que se les asigna. 

Lo contrario está ocurriendo con los establecimientos de convenio y fiscales, donde no se ha podido encontrar la manera de que los alumnos logren un avance óptimo a través de las aplicaciones digitales. 

El factor económico, sin duda, es determinante, debido a que el acceso a Internet aún es insuficiente en algunas zonas y hogares. Muchos padres de familia no pueden optar a servicios de wifi y solo les alcanza para comprarse megas pasar el celular y así establecer el contacto con los profesores y recibir las tareas, las que, generalmente, son enviadas vía WhatsApp. 

De esa realidad puede hablar la profesora Alcira Rojas, que trabaja con alumnos de primaria del colegio San Antonio (convenio) y se ha encontrado con algunos obstáculos en su labor. 

“La verdad que la suspensión de clases nos pilló desprevenidos. Lo primero que se determinó en el colegio fue que se les deje tareas de los textos para la primera semana. Luego se emitió una circular en la que se indicaba que debía hacerse a través de WhatsApp. Así se lo ha estado haciendo, pero uno debe explicarle a cada alumno y eso es más complicado. Algunas profesoras mandan video, pero no todas pueden hacerlo, además, la directora nos dijo que no mandemos mucha tarea”, aseguró Rojas. 

La maestra agradece la comprensión de los padres en esta situación y los exhorta a que ayuden a los hijos a practicar en casa de manera que el aprendizaje no se detenga.

En los barrios y zonas populosas también tienen dificultades. El abastecimiento de alimentos y el acceso a farmacias y centros de salud no son los únicos problemas en Ciudad Satélite (zona norte, municipio de Warnes). 

Mantener a los hijos ocupados en casa es un gran desafío para los padres, mucho en estos días que han dejado de ir al colegio. La señora Jenny, madre de dos niños del colegio Integración del norte (fiscal), lamenta que no se haya podido lograr que continúen las clases, ni siquiera por redes sociales. 

“Acá hay mucha gente pobre, que no cuenta con un celular y, los pocos que tienen, no les da los megas para estar recibiendo y mandando videos. Los chicos salieron de clases y se acabó. No están haciendo tareas, además que el director de Educación del municipio no indicó nada sobre qué se iba a hacer, entonces, no hay avance y los niños se están perjudicando”, contó la mujer, que valora la acción de algunos padres, que están actuando por su cuenta y se están bajando programas y aplicaciones para enseñar a sus hijos. 

En los colegios particulares tampoco fue fácil en un principio, pero luego se fueron adaptando a un nuevo sistema a distancia, que tiene muchas posibilidades, dependiendo de la herramienta y el método que se utiliza. 

Ximena Taborga es docente en la universidad y tiene a sus dos hijos en una institución privada, en la que, desde hace dos semanas, se ha intensificado las clases virtuales. “Pasan clases, a través de la plataforma Zoom y allí presentan sus tareas. Las primeras semanas solo le mandaban tareas para las materias troncales, como matemáticas, lenguaje y estudios sociales. Esos primeros días, el papá tenía que hacer las veces de profesor para que el aprendizaje sea más adecuado. Ahora que los profesores explican directamente la clase a través de la plataforma virtual, se avanza de una manera más optima”, comenta Taborga.

Añade que ahora trabaja más tranquila, porque ya no los saturan de tarea: “Ha sido progresivo, las clases se han intensificado, pero igual no se siente tanto, todo está yendo bien. Obviamente, prefiero que se hagan así las cosas a que tengan que volver a las aulas en estos momentos. Igual, yo no los mandaría, porque la enfermedad se ha intensificado”. 

Julio Méndez tiene tres hijos en colegio particular que andan ocupados todo el día haciendo sus tareas de colegio, como también clases virtuales de inglés. “Desde que empezó la cuarentena, los profesores le han enviado sus tareas. Practican en casa, su mamá los revisa y la maestra constantemente hace seguimiento a través de WhatsApp”, explica Méndez, que se manifiesta conforme con la dinámica que utilizan para la enseñanza en línea, que incluye juegos y diversas actividades para su aprovechamiento. 

Simone Ferrufino tiene dos hijos, Sofía (cinco) y Gabriel (dos). La pequeña estudia en primer curso de primaria del colegio Adventista, donde se han adaptado sin inconvenientes a la enseñanza a distancia. “Se está utilizando Classroom para las tareas. Por medio de esa aplicación le pasan cuestionario, videos, tareas y le dan para imprimir recortes. Al momento de la presentación, la profesora hace una videollamada a cada alumno para que pueda revisar el avance. Así es como están calificando y poniendo las notas”, indica Ferrufino. 

En el mismo colegio trabaja la profesora Laura Méndez, que resalta las ventajas de la plataforma digital, ya que les permite establecer una comunicación directa y coordinar de manera óptima las tareas. “La primera semana fue un tanto caótica y había mucho ruido comunicacional entre padres y profesores. Luego logramos estabilizar el trabajo y ahora podemos decir que estamos más adaptados. Desde luego, los estudiantes logran comprender cada vez más el método”, afirma Méndez. 

La docente se ha preocupa de establecer una comunicación constante con los padres, no solamente a través del grupo de WhatsApp, sino también a través de su cuenta en Facebook, donde responde y aclara dudas, además de desarrollar actividades manuales en línea. 

“También hay estudiantes que no tienen acceso a la plataforma, con ellos también hacemos seguimiento a los temas. Si de los 35 alumnos con los que trabajo solo están presentes 30, entonces tengo la obligación de contactar a los otros cinco vía WhatsApp u otro medio para ponerlos al tanto y garantizar que nadie quede sin saber del avance. Es importante ser tolerante en estos momentos”, agrega.

Aunque no es nueva, Zoom se ha convertido en la plataforma más utilizada en tiempos de cuarentena para los escolares. Hay otros colegios, como el Bautista Boliviano Brasileño, que lo está haciendo todo a través de la página web de la institución educativa privada. En el portal se encuentran los links de cada uno de los cursos, a los que acceden los alumnos para estar al tanto de las actualizaciones de las tareas y trabajos prácticos, además de información de interés general para el colegio.

En diferentes centros educativos, como el colegio Peniel, ubicado en la zona norte, también se usan aplicaciones como WhatsApp y Classroom, de forma combinada. Las tareas se entregan diariamente y los profesores las revisan en el mismo horario de las clases en el sistema presencial.

Otras instituciones educativas, como institutos, universidades y centros de enseñanza artística están haciendo uso de esta plataforma de manera similar, como también todo aquel que dicta cursos o talleres por iniciativa propia.

Verónica Cardozo, directora de la escuela Musiarte, está dando clases de piano y flauta traversa de forma virtual. Son clases individuales que le están funcionando muy bien, considera, mejor de lo que le saldrían a escala grupal.

“Al estar los alumnos en su casa se sienten más cómodos, ellos esperan sus clases de su instrumento muy contentos y siento que varios se quedarán así porque es más cómodo para los papás, que viven lejos”, asegura Cardozo, que siente que los alumnos se sienten más motivados al usar la tecnología para algo productivo.

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