Al menos 60 vehículos del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra quedaron fuera de servicio por fallas mecánicas que, según autoridades municipales, estarían vinculadas al combustible desestabilizado cargado en las unidades. La Alcaldía informó que gestiona ante Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) la evaluación de daños y el posible resarcimiento por las afectaciones que ya impactan el funcionamiento de distintas dependencias municipales.
El director de Bienes Municipales, Alberto Aburdene, explicó que la flota municipal cuenta con alrededor de 460 vehículos operativos; sin embargo, 60 de ellos se encuentran actualmente varados en talleres debido a daños en los motores, mientras que más de 80 presentan fallas menores que también afectan el trabajo cotidiano del municipio.
“Tenemos una flota de alrededor de 460 vehículos en funcionamiento, de los cuales 60 se encuentran varados por fallas en los motores; han doblado válvulas o presentan desperfectos en las bombas de gasolina”, indicó la autoridad municipal.
Aburdene precisó que las unidades con mayor daño presentan motores “tapados” y válvulas dobladas, problemas que —según las primeras verificaciones técnicas— estarían relacionados con la calidad del combustible que fue cargado en los vehículos del municipio.
Ante esta situación, el Gobierno Municipal inició gestiones formales para coordinar con YPFB la revisión de los casos y determinar responsabilidades. “Estamos haciendo la representación a Yacimientos para coordinar los resarcimientos de daños por todos estos vehículos que se encuentran con desperfecto”, sostuvo el funcionario.
Desde el área técnica, el Departamento de Servicios Generales advirtió que el problema podría extenderse a más unidades de la flota municipal. El responsable del área, Erik Belfor, explicó que los efectos del combustible podrían no manifestarse de inmediato, ya que residuos podrían permanecer acumulados en los tanques.
“La idea es analizar vehículo por vehículo. Incluso aquellos que hoy no presentan fallas podrían resultar afectados a futuro, porque los residuos del combustible pueden quedar depositados en la parte inferior de los tanques”, señaló.
Belfor detalló que dichos residuos formarían una sustancia gomosa que genera carbonilla durante la combustión del motor, lo que puede provocar daños progresivos en los sistemas mecánicos. Por esa razón, el municipio prevé revisar de forma preventiva todas las unidades que funcionan con gasolina.
Según el análisis preliminar del área técnica, existe la posibilidad de que la totalidad de los vehículos a gasolina de la flota municipal enfrente riesgos si los residuos continúan siendo consumidos por los motores.
La Alcaldía también alertó que el problema podría afectar a otras unidades pertenecientes a entidades desconcentradas del municipio, ya que estas también habrían cargado combustible en las mismas condiciones.
Mientras continúan las revisiones técnicas y las gestiones ante YPFB, las autoridades municipales advirtieron que las fallas mecánicas ya están impactando el trabajo operativo de distintas áreas del gobierno local, desde servicios administrativos hasta dependencias que requieren movilidad constante para la atención ciudadana.