¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

El nuevo rol de la paternidad en la era de las redes sociales

Miércoles, 18 de marzo de 2026 a las 10:00
Rubén Darío Castedo Suárez y sus hijos Rubencito y Ana Fabia Castedo

Hoy el padre ya no es solo el proveedor, ahora se espera que sea presencia emocional, guía afectiva, modelo social y un acompañante activo en la vida de sus hijos.

Por Dra. Claudia Torres Calvimontes, psicóloga, investigadora en desarrollo humano y dinámicas familiares 


¿Papá de domingo… o papá de todos los días?
Durante décadas, la imagen del padre estuvo asociada principalmente al proveedor económico del hogar, era el hombre que salía temprano a trabajar, regresaba tarde, y cuya presencia en la crianza se resumía muchas veces a momentos específicos: disciplina, decisiones importantes o actividades ocasionales los fines de semana.

Rubén Darío Castedo con sus hijos Rubencito y Ana Fabia/ Foto: Mayerly Ortega


Esa imagen está cambiando profundamente, la sociedad contemporánea, atravesada por transformaciones culturales, tecnológicas y emocionales, está redefiniendo el significado de la paternidad. 

Hoy el padre ya no es solo el proveedor, ahora se espera que sea presencia emocional, guía afectiva, modelo social y un acompañante activo en la vida de sus hijos.

La crianza en la era digital
La nueva paternidad enfrenta un escenario que ninguna generación anterior tuvo que vivir: los niños crecen rodeados de pantallas, redes sociales, algoritmos, influencers y estímulos permanentes, en este contexto, el papel del padre se vuelve más complejo y más necesario que nunca, la pregunta ya no es solo si el padre está presente, sino cómo está presente.

El nuevo papá: ahora una figura en transformación
La psicología del desarrollo señala que la figura paterna cumple funciones fundamentales en la formación emocional y social de los hijos, durante mucho tiempo se pensó que el vínculo principal era el materno, pero investigaciones actuales muestran que la participación activa del padre tiene impactos profundos en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños. Hablamos del padre presente que contribuye a:

-Fortalecer la autoestima del niño.

-Desarrollar habilidades sociales.

-Promover la autonomía.

-Enseñar regulación emocional

-Estimular la curiosidad  y la exploración del mundo

Papá como modelo emocional:
Los hijos aprenden más de lo que observan que de lo que escuchan, un padre que conversa, escucha, regula su enojo, respeta y empatiza con otros, está enseñando habilidades emocionales que ninguna red social puede transmitir.


Las redes muestran vidas perfectas.

El padre muestra cómo vivir la vida real.
Cuando un padre juega con su hijo, conversa con él, comparte tiempo sin pantallas, está construyendo algo que ningún algoritmo puede ofrecer, vínculo humano.

La psicología afectiva demuestra que los niños que tienen padres emocionalmente disponibles desarrollan mayor empatía y habilidades sociales, esto ocurre porque el cerebro infantil aprende a reconocer emociones a través del contacto humano. Significa que:
Un “like” no enseña empatía. Una conversación sí.

Del padre autoritario al padre consciente. La paternidad también está evolucionando en su estilo. Antes predominaban modelos autoritarios: “Porque yo lo digo”. Hoy la psicología propone nuevos modelos de crianza consciente, donde el padre combina: 

-Límites claros.
-Diálogo.

- Presencia afectiva.
-Acompañamiento emocional.

El gran riesgo de la paternidad ausente:
Uno de los fenómenos más preocupantes de la actualidad es la paternidad ausente emocionalmente, esto no significa necesariamente que el padre no viva con sus hijos. Muchas veces está físicamente presente, pero emocionalmente desconectado. Y cuando la tecnología ocupa el lugar del vínculo humano, aparecen consecuencias psicológicas:
-Dificultad para expresar emociones.
-Baja tolerancia a la frustración.
-Menor capacidad de empatía.
-Dependencia de validación externa.

El fenómeno del “papá domingo”
En psicología familiar se habla del padre que aparece en momentos puntuales: fines de semana, actividades recreativas o celebraciones. Su rol suele centrarse en el entretenimiento más que en la formación cotidiana. Aunque, estos momentos son valiosos, la crianza real ocurre en la vida diaria. 


¿Cómo fomentamos la nueva educación emocional?
Las conversaciones  antes de dormir.
Los consejos después de un fracaso.
Las preguntas sobre cómo se sintió el niño en la escuela.
El acompañamiento en momentos difíciles.

Ahora: Los retos emocionales de los niños digitales
Los niños que crecen con redes sociales enfrentan desafíos psicológicos que generaciones anteriores no conocieron. Entre ellos, la comparación constante. Las redes muestran vidas aparentemente perfectas, generando inseguridad en niños y adolescentes, y la búsqueda de aprobación. Los “likes” pueden convertirse en una forma de medir la autoestima, y la exposición constante a información reduce la capacidad de concentración.

Aislamiento social
Paradójicamente, estar hiperconectado puede generar mayor soledad. En este contexto, el padre cumple un rol fundamental: ser un ancla emocional en medio del ruido digital.

Papás que enseñan empatía
La empatía no se enseña con discursos. Se aprende experimentando vínculos reales. Cuando un padre escucha sin juzgar, valida emociones, comparte tiempo de calidad y muestra respeto hacia otros, está enseñando a su hijo una de las habilidades más importantes del siglo XXI, porque en un mundo dominado por tecnología, la inteligencia emocional será el verdadero diferencial humano.

Tiempo de calidad: 
El nuevo lenguaje del amor
Muchos padres creen que necesitan grandes actividades para conectar con sus hijos. La realidad psicológica es otra. Los niños recuerdan cosas simples: cocinar juntos, conversar durante un paseo, jugar sin teléfonos cerca, escuchar una historia antes de dormir, porque el tiempo de calidad no se mide en horas. Se mide en presencia real.  

Papá: diez minutos de atención plena pueden construir un recuerdo para toda la vida.

Educar para el mundo digital
No se trata de eliminar las redes sociales, eso sería imposible, la tarea del padre es educar en el uso consciente de la tecnología. 
Y aquí algunas estrategias psicológicas clave:
Crear espacios sin pantallas.
Momentos familiares donde el celular no esté presente.
Conversar sobre redes sociales.
Hablar sobre lo que los hijos ven en internet.
Enseñar pensamiento crítico.
Ayudar a distinguir entre realidad y contenido editado.
Fomentar actividades fuera de la pantalla.


La paternidad como legado.

Ser padre no es solo acompañar la infancia de un hijo, es dejar una huella en su forma de ver el mundo. Los hijos aprenden del padre:
Cómo tratar a los demás.
Cómo enfrentar problemas.
Cómo amar.
Cómo respetar.

Papá: más que un rol, una influencia
Ser padre hoy es aceptar uno de los desafíos más complejos y hermosos de la vida, es educar a un ser humano en un mundo que cambia rápidamente, es acompañar, escuchar, corregir, inspirar. Pero sobre todo es estar.

Rubén Darío Castedo: "Ser padre es tener la mejor influencia todos los días"


Rubén Darío Castedo Suárez es un papá ganadero, una actividad muy demandante, pero aquí declara que asume con amor incondicional y responsabilidad la crianza de sus hijos Rubén Darío (10) y Ana Fabia (8) Castedo Nürnberg. Cuenta que ser padre es tener la mejor influencia todos los días.

El control en la nueva era de las redes sociales:
Tratamos de poner límites claros. Entre semana no usan pantallas, solo para hacer tareas y revisar classroom. Los fines de semana tienen horarios definidos para usar la tablet o la TV. Aún no tienen celulares propios, y queremos retrasarlo lo más posible. La tecnología es parte de su mundo, pero como papás nos toca acompañarlos, saber qué ven y guiarlos para que la usen bien.
 

Papá y sus hobbies: 
¡Soy compañero de mis hijos!

El fútbol es una pasión que nos une mucho, especialmente con Rubencito. Somos del mismo equipo (Blooming)y disfrutamos ir al estadio o ver partidos juntos. Siempre que estoy en la ciudad, lo acompaño a sus entrenamientos y vivimos con emoción los campeonatos del fin de semana. 

Con Ana Fabia, mi princesa, también comparto lo que a ella le gusta, como el baile, sus ocurrencias y salir juntos. A ella le encanta el cine, así que alternamos y todos felices. 

Más espacios en familia:
Tratamos de tener espacios en familia, pero también momentos especiales con cada uno de ellos. Cuando se puede, los llevo al campo, para que conozcan ese mundo. No van tan seguido por sus actividades, pero la idea es que cada vez se involucren más, que le agarren cariño a la ganadería y entiendan el valor del trabajo de su papá.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: