Claudia Ferrufino Jáuregui lleva una trayectoria con visión ambiental y compromiso urbano. Nacida en La Paz, hoy declara su amor a la tierra camba desde ese momento que ha cruzado el Piraí, y aquí afirma que siempre entendió que la naturaleza “no es decoración; es infraestructura viva”.
Claudia es madre de Camila Moscoso (22), con quien comparte su proyecto de vida Jardín Exótico, con la meta estratégica y emocional de impulsar ciudades más sostenibles en el país.
En su trabajo de paisajista, el principal desafío fue cultural.
“La falta de referencias técnicas y de un marco normativo hacía que muchos percibieran estas propuestas como un lujo estético y no como una inversión ambiental. Sin embargo, la evidencia fue su mejor aliada. Proyectos emblemáticos, como el jardín vertical de Intower en el Urubó, demostraron que estas soluciones reducen hasta 5 grados la temperatura y capturan CO₂ de la atmosfera”.
¡En 2024 dio un paso más!
Al fundar GreenWorks Bolivia, enfocada en finanzas sostenibles, dice: “Estoy convencida de que sin financiamiento la sostenibilidad no puede escalar”. Y así, Claudia con formación en Holanda, España, Brasil y Argentina, adaptó aprendizajes internacionales a la realidad boliviana, combinando estándares globales con identidad local. Inspirada en la frase “Bajo el cielo más puro de América”, envía un mensaje claro a las nuevas generaciones: emprender con propósito no es una tendencia, sino una responsabilidad.
Hablemos de tus experiencias en otros países:
De Holanda aprendí sobre planificación urbana resiliente y sobre la gestión eficiente del agua; de España, la integración paisajística en entornos urbanos consolidados; de Brasil, la escala y la innovación; y de Argentina, la creatividad para emprender.
Todo ello, en contextos económicos desafiantes, pero con una mirada hacia lo verde y enfocada en negocios sostenibles.
Hoy mismo, ¿qué aconseja a las nuevas generaciones?
Que comprendan que emprender con propósito no es una tendencia, sino una responsabilidad. Bolivia posee una riqueza natural extraordinaria; protegerla y, al mismo tiempo, valorizarla económicamente de forma sostenible es nuestro mayor desafío y también nuestra mayor oportunidad.
A las nuevas generaciones les diría: piensen en grande, actúen con ética y entiendan que el éxito no se mide solo en resultados financieros, sino en el impacto positivo que dejan en su entorno. El futuro pertenece a los que construyen empresas que regeneran buenos frutos.