El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, afirmó que la jornada de este 5 de marzo marca un “hito” en la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, luego de que autoridades, periodistas y fuerzas de seguridad ingresaran al Trópico de Cochabamba y sostuvieran reuniones con las seis federaciones de productores de coca para iniciar un proceso de erradicación y racionalización de cultivos ilegales.
En entrevista con el programa Otra Noche con Sissi de EL DEBER, Justiniano explicó que el encuentro permitió alcanzar un entendimiento con los productores para avanzar en la eliminación de cultivos fuera de las zonas permitidas por ley, en una región históricamente considerada sensible para las operaciones antidroga.
“Hoy realmente el 5 de marzo marca un hito desde el punto de vista de que se empieza a buscar un equilibrio en la producción de la coca en una zona muy sensible para el país”, sostuvo la autoridad.
Según el viceministro, el acuerdo alcanzado plantea dos acciones paralelas: mantener la racionalización en las áreas autorizadas y erradicar los cultivos ilegales que exceden los límites establecidos.
Justiniano recordó que la normativa boliviana permite 7.700 hectáreas de coca en el trópico de Cochabamba, pero estimaciones preliminares indican que la superficie actual podría alcanzar cerca de 15.000 hectáreas, es decir, casi el doble de lo permitido.
“Tener el doble de lo permitido hace que haya mucha coca que se destine al narcotráfico y estigmatiza una zona que podría ser productiva, turística y de desarrollo”, señaló.
El viceministro indicó que el Gobierno espera revertir esa situación durante esta gestión mediante un plan de erradicación y control que incluya nuevas tecnologías para el monitoreo de cultivos.
Entre las medidas anunciadas está la implementación de drones y herramientas tecnológicas que permitirán mejorar la medición de los cultivos de coca y generar mayor trazabilidad en el control de las áreas sembradas.
“Con las nuevas tecnologías vamos a tener mayor precisión, mayor trazabilidad y la posibilidad de hacer buenas mediciones para el gusto principalmente de la cooperación internacional”, explicó.
Además, el Gobierno prevé realizar un nuevo estudio sobre el consumo legal de la hoja de coca, investigación que no se actualiza desde 2016 y que será clave para determinar cuánta producción es necesaria en el país.
Productores como aliados
Justiniano remarcó que uno de los pilares de la nueva estrategia será convertir al productor legal de coca en un aliado en la lucha contra el narcotráfico.
“El productor legal del Trópico de Cochabamba debe ser uno de los principales aliados en la lucha contra el narcotráfico”, afirmó.
La autoridad añadió que durante la visita a la región también se discutieron proyectos de desarrollo económico para el Trópico, como la producción de café, langostinos y el impulso al turismo, con el objetivo de fortalecer alternativas económicas sostenibles.
Informó que el año pasado, en Bolivia. se erradicaron 2.700 hectáreas de coca, una cifra que el Gobierno considera insuficiente frente a la expansión de los cultivos.
Para este año, la meta oficial apunta a erradicar o racionalizar cerca de 10.000 hectáreas, mediante acuerdos con los productores y acciones coordinadas con las fuerzas de seguridad.
“Esperamos que todo sea concertando, como se dio hoy, con entendimiento entre el Gobierno, las fuerzas de seguridad y las federaciones del trópico”, indicó.
La presencia de autoridades y uniformados en el Trópico cochabambino generó inicialmente tensión y vigilias de algunos sectores cocaleros. Sin embargo, Justiniano aseguró que el ambiente cambió tras las reuniones sostenidas con los dirigentes durante la jornada.
“Había una tensión inicial, pero llegamos a un consenso con las seis federaciones del Trópico. Se realizó el evento, compartimos con las fuerzas de seguridad y se establecieron enlaces para coordinar el trabajo durante todo el año”, señaló.
El Gobierno considera que el acercamiento con los productores puede abrir una etapa de cooperación para reducir los cultivos ilegales y evitar que la hoja de coca termine alimentando el circuito del narcotráfico.