En el corazón de la capital constitucional de Bolivia y en el marco de la histórica celebración del Bicentenario de la independencia del país, el presidente Luis Alberto Arce Catacora concedió una entrevista exclusiva al grupo EL DEBER. Fue poco después de pronunciar su mensaje oficial en la Casa de la Libertad, el mismo sitio donde, hace 200 años, se firmó el Acta de la Independencia. En medio de un clima político polarizado y a solo 11 días de las elecciones generales del 17 de agosto, el mandatario habló del sentido de esta fecha, hizo una defensa de su gestión, trazó los ejes que espera dejen huella en su legado, y ofreció una valoración crítica de los proyectos políticos de país que se disputan la conducción del Estado.
¿Cómo transcurrió la conmemoración por los 200 años de independencia?
Se ha cumplido la agenda que nos habíamos propuesto para esta fecha tan significativa. Hemos recibido la visita de la presidenta Xiomara Castro, de Honduras, lo que es una muestra de hermandad entre pueblos que comparten causas comunes. Lamentamos que el presidente Gabriel Boric, de Chile, no haya podido venir por la tragedia minera que afectó a su país. También el presidente de Paraguay (Santiago Peña) tuvo una emergencia y no pudo asistir. Sin embargo, llegaron las demás delegaciones que estaban previstas, incluyendo representantes de organismos internacionales.
Han visto que Bolivia es un país de enorme potencial para crecer, para desarrollarse, y han venido a acompañarnos en este momento de celebración, aquí en Sucre, mientras en todo el país, se ha vivido con emoción el Bicentenario.
Quiero destacar la presentación de dos libros: uno sobre la historia del Bicentenario de Bolivia y otro, el primer tomo de la colección presentada por la Vicepresidencia. Estos textos son fundamentales. Deberían estar presentes en cada biblioteca de colegio, en cada universidad. Son herramientas que nos permiten entender nuestro pasado y proyectar nuestro futuro.
Además, hemos hecho esfuerzos por reivindicar a personajes y sectores históricamente olvidados. Un ejemplo muy simbólico es el monumento a Doña Juana Azurduy, que ahora está en la Plaza 25 de Mayo. Allí siempre debió estar. Es un acto de justicia histórica. Hoy podemos decir que los excluidos están siendo visibilizados. Bolivia avanzó en la construcción de una identidad más incluyente y plural.La jornada ha sido tranquila. En el almuerzo que ofrecimos a nuestros invitados se sintió el cariño, incluso bailaron música boliviana.
¿Cuáles considera que son los hitos que se deben recordar?
Es fundamental recordar nuestra historia precolonial. No podemos seguir hablando solo desde la invasión española como si ahí hubiera comenzado todo. En estas tierras ya había civilizaciones, culturas organizadas y sistemas productivos.
Luego vino la invasión, el saqueo de nuestros recursos naturales. Ese es un hilo conductor en nuestra historia. Lo decía Marcelo Quiroga Santa Cruz en su obra El saqueo de Bolivia. Si uno quiere entender nuestra historia, solo tiene que seguir esa constante: el saqueo de nuestros recursos naturales.
Primero fueron los españoles. Luego, los barones del estaño. Más adelante, las empresas petroleras. Y así sucesivamente. Siempre fuimos vistos como una fuente de extracción. Eso explica mucho de nuestras dificultades estructurales.
Pero, también hubo otras formas de despojo, como la pérdida de territorios. Después de nuestra independencia, hubo una estrategia, impulsada por intereses extranjeros y facilitada por élites domésticas que nos hizo perder más de un millón de kilómetros cuadrados de territorio. Teníamos uno de los mejores ejércitos, teníamos recursos, teníamos posibilidades. Pero esas guerras —la del Pacífico, la del Acre, la del Chaco— nos debilitaron profundamente. Y no fue casual: hubo intereses concretos detrás. Sin embargo, la historia no se detiene. Hoy podemos mirar esos procesos y aprender. Podemos construir un nuevo país si evitamos repetir los mismos errores.
El presidente Luis Arce, junto al periodista Jorge Áñez, que dirigió la entrevista preparada por el grupo EL DEBER para el Bicentenario/Foto: Fuad Landívar -Ha insistido que el modelo económico basado en el aprovechamiento de los recursos naturales debe ser el pilar del desarrollo. ¿Qué implica esto? Implica una ruptura histórica. Por primera vez en nuestra historia estamos apostando a que esos recursos beneficien directamente al pueblo boliviano. Ese es el modelo económico social comunitario productivo. Es un modelo que busca industrializar, transformar, generar valor agregado. Bolivia tiene litio —la primera reserva mundial—, minerales tradicionales y tierras raras. Tiene hidrocarburos, tiene biodiversidad, tiene un sector agropecuario fuerte. Todos estos recursos pueden impulsar el desarrollo si son gestionados con soberanía. Ya no podemos seguir dependiendo de que otros vengan, se lleven nuestros recursos y nos dejen migajas. Necesitamos una economía que sea para los bolivianos, que genere empleo aquí, que genere industria. El mandatario destacó la visita de misiones internacionales a Sucre /Foto: Fuad Landívar En 2021 presentamos un proyecto de ley para evitar que Bolivia entre en la lista gris. No quisieron aprobarlo. Politizaron el tema. Hoy estamos en la lista gris y eso complica nuestras transacciones financieras internacionales. Luis Arce habló sobre los modelos que pugnan en las elecciones /Foto: Fuad Landívar PERFIL
- Cuando pasen los años, ¿cómo le gustaría que recuerden su gestión presidencial?
Estoy seguro de que se nos recordarán como los impulsores de la industrialización del país y de un modelo económico que ha demostrado ser eficaz, incluso en tiempos difíciles. Fuimos quienes dijimos con claridad que los recursos naturales deben estar al servicio del pueblo. Y que el camino para lograrlo es la industrialización.
Es cierto que el camino ha sido difícil. Hemos enfrentado bloqueos, crisis externas, sabotaje legislativo. Pero aún así, el país ha seguido creciendo. Hemos reducido la pobreza, hemos mejorado indicadores. Y todo esto ha sido gracias a nuestro modelo.
Quiero que se nos recuerde como una gestión que apostó por el futuro, que sembró las bases de un país industrializado, con soberanía económica.
- ¿Qué le espera a Bolivia en los próximos cinco años y cómo ve el futuro inmediato?
Eso dependerá del pueblo boliviano. En estas elecciones del 17 de agosto, se enfrentan dos modelos. Uno es el neoliberal, que ya estuvo vigente por 20 años, de 1985 a 2005, y cuyos resultados ya los conocemos: desempleo, pobreza, privatización, exclusión.
El otro es nuestro modelo, que apuesta por la nacionalización, la presencia activa del Estado en la economía, el impulso a la industrialización. Es un modelo que ha demostrado resultados concretos ¿Qué otro modelo ha reducido la pobreza como el nuestro? ¿Qué otro modelo ha aumentado tanto la inversión pública como lo hicimos nosotros? Eso es lo que se va a decidir el 17 de agosto. El pueblo tiene la palabra.
- Usted ha responsabilizado a la Asamblea Legislativa por el bloqueo de leyes. ¿Qué impacto ha tenido eso?
Un impacto enorme. No nos aprueban leyes económicas, leyes sociales. Tenemos más de 20 leyes paralizadas. Y eso ha afectado directamente la economía. Un ejemplo claro es el caso del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional a cargo del monitoreo del lavado de dinero y delitos financieros transnacionales).
Yo, como ministro de Economía (2006-2018-2019), saqué al país de esa lista gris. Me tomó seis años. No es fácil. Y ahora estamos otra vez ahí, en la lista gris por falta de voluntad política. Es un boicot contra el país. Hundir la economía para sacar rédito político no es responsable. Y no será fácil recuperar lo perdido.
- ¿Cuál es su mensaje a la población a 11 días de las elecciones generales?
Que reflexione. Que compare. Que evalúe los resultados de ambos modelos. Ya vivimos 20 años de neoliberalismo. Ya sabemos cómo terminó eso. Hoy tenemos una opción distinta, que ha dado resultados concretos y que necesita continuidad.
El Estado debe seguir siendo un actor clave en la economía. No existe en el mundo una economía exitosa sin la presencia del Estado. Bolivia puede y debe seguir creciendo con soberanía, con justicia social, con industrialización.
Confío en el pueblo boliviano. Sé que sabrá tomar la mejor decisión para el país.
Economista y político
El 28 de septiembre cumplirá 62 años y, probablemente, ese día estará en Nueva York, donde participará por última vez como Jefe de Estado en el próximo periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU). En noviembre entregará el poder.