El embajador de Israel concurrente en Bolivia, Gali Dagan, afirmó que Irán mantiene presencia en América Latina y advirtió que esa presencia puede traducirse en infraestructura y financiamiento para acciones terroristas, en referencia a organizaciones aliadas como Hezbolá. Aunque evitó confirmar información específica sobre eventuales redes en Bolivia, el diplomático sostuvo que “donde Irán está, hay peligro” y pidió a los países “tomar cuidado” frente a un actor que —según su postura— “exporta terrorismo” a distintas regiones del planeta.
Dagan ofreció estas declaraciones en una entrevista con el Grupo EL DEBER, en la que defendió la ofensiva de Israel y Estados Unidos como una “campaña preventiva” para impedir que Irán consolide un programa nuclear y fortalezca su capacidad de misiles balísticos. En ese marco, vinculó la amenaza iraní con el despliegue de “proxies” —organizaciones armadas financiadas o apoyadas por Teherán—, entre ellas Hezbolá, que considera un factor clave de desestabilización.
“Las embajadas de Irán en América Latina fueron usadas como infraestructura para atentados terroristas”, dijo, al recordar antecedentes históricos en la región vinculados con esa organización señalada como terrorista.
La AMIA en 1994
La entrevista retomó un caso emblemático para Israel y la comunidad judía regional: el atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, ocurrido el 18 de julio de 1994. Ese hecho violento dejó 85 muertos y cerca de 300 heridos, y fue el ataque más grave de este tipo en la historia de esa nación.
En abril de 2024, la Cámara Federal de Casación Penal de Argentina atribuyó la responsabilidad al Estado iraní en la planificación del ataque y a Hezbolá en su ejecución, calificándolo de “crimen de lesa humanidad”. Entonces se cumplieron 30 años de esos sucesos y también se recordó a los seis bolivianos que perdieron la vida en ese atentado.
Más recientemente, en junio de 2025, un juez argentino ordenó avanzar con un juicio en ausencia para acusados que permanecen prófugos desde hace décadas, entre ellos exfuncionarios iraníes y personas vinculadas a Hezbolá, una decisión habilitada por una ley aprobada ese mismo año.
Las redes de Hezbolá
La preocupación de Israel sobre Hezbolá en América Latina se apoya en antecedentes y análisis que describen redes de financiamiento y lavado de dinero en puntos sensibles del continente. Entre los casos más citados está el de Assad Ahmad Barakat, señalado por el gobierno de Estados Unidos como un actor relevante en la recaudación y operaciones financieras vinculadas a Hezbolá en el área de la Triple Frontera (Argentina–Brasil–Paraguay).
Además, estudios recientes describen la evolución de las redes de Hezbolá en la región y el aumento de la preocupación estatal, incluyendo designaciones formales como organización terrorista por parte de varios países latinoamericanos. Eso sí, la información específica sobre este caso ha sido manejada por canales diplomáticos de reserva.
Investigadores como Emanuele Ottolenghi (Fundación para la Defensa de las Democracias), Ely Karmon (Instituto Contra el Terrorismo de Herzliya) y Juan Félix Marteau (Universidad de Buenos Aires) han documentado la existencia de estructuras de apoyo, financiamiento y lavado de dinero en zonas como la Triple Frontera, Iquique en Chile, Isla Margarita en Venezuela y Panamá. En Bolivia también se ha señalado la estrecha relación diplomática y de cooperación con Irán en los últimos años.
¿Pero, qué pasó en Bolivia?
Consultado sobre si Israel tiene información sobre “tentáculos” de Hezbolá en Bolivia, Dagan optó por no personalizar su respuesta. Reconoció el antecedente regional y sostuvo, en términos generales, que la presencia iraní en cualquier país es un riesgo, pero evitó entrar en detalles, argumentando que los intercambios de este tipo se manejan por canales diplomáticos reservados.
En el contexto boliviano, analistas internacionales han advertido en años recientes sobre el impacto regional de los acuerdos de cooperación en seguridad y defensa firmados entre Bolivia e Irán (2023), cuyos detalles no fueron divulgados de forma completa. Dagan señaló que esos acuerdos fueron ampliamente reportados por la prensa, pero remarcó que Bolivia atraviesa hoy “otra etapa” política y diplomática. En ese sentido, destacó el cambio de rumbo político tras 20 años de gobiernos del MAS.
Bolivia e Israel retomaron formalmente sus relaciones diplomáticas el 9 de diciembre de 2025, cerrando un ciclo de años de ruptura. El acuerdo fue suscrito en Washington por los cancilleres de ambos países y marcó un giro en la política exterior boliviana bajo la administración del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el mando del país en noviembre de 2025.
Las relaciones entre Irán y Bolivia fueron muy activas en la era del MAS. Mahmoud Ahmadinejad, quien fue presidente de Irán entre 2005 y 2013, además de defensor del programa nuclear de su país, visitó Bolivia en tres ocasiones durante el gobierno de Evo Morales. En 2007 firmó un plan de cooperación por 1.100 millones de dólares en hidrocarburos, agricultura e industria.
Respecto a ello, el embajador israelí destacó el giro político en el país. “Hemos regresado a una relación histórica entre pueblos hermanos. Bolivia abrió sus puertas a judíos durante la Segunda Guerra Mundial y votó a favor de la creación del Estado de Israel”, recordó el diplomático.