La mañana de este viernes, la Fiscalía en coordinación con la Policía realizó una inspección ocular en el domicilio donde trabajaba como niñera la menor fallecida en Rurrenabaque, Beni, para recolectar pruebas relacionados con el hecho. En el operativo se secuestró una cámara de seguridad, colchón y toallas con manchas oscuras y un asiento de madera con la pata rota.
El fiscal de Rurrenabaque, Jaime Bladimir Malala, informó que no se encontraron rastros de retiro de cámaras de seguridad como especulaba la opinión pública e indicó que se secuestró una cámara que funciona con el celular, que estaba en la sala al costado de un televisor plasma.
Otros de los elementos recolectados fueron un colchón y una toalla que tenían manchas oscuras, probablemente de sangre, aunque afirma que tienen apariencia de una data antigua. Una examinación confirmará o descartará cuál es su origen. También se secuestró un asiento de madera (toco) que tenía una de las patas rota.
Asimismo, indicó que se volvió a precintar el domicilio para que se realice una prueba de luminol en la habitación de la adolescente fallecida y en el escenario del hecho para que determine si se borraron o no salpicaduras de sangre del lugar.
Hasta el momento existen dos mujeres imputadas en este caso. La primera es la empleadora, de 34 años de edad, quien fue detenida de manera preventiva por cuatro meses en la cárcel de Trinidad, acusada de haberle quitado la vida a la menor de edad y montado el escenario para hacer creer que sería un suicidio, algo que se está investigando. Además, enfrentaría cargos de “trata de personas”.
La segunda detenida es la empleada de la principal sospechosa, quien habría limpiado la escena del crimen, pese a que tenía precinto policial.