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Bolivia sueña en grande en la Alasita, la patrimonial fiesta de los deseos en miniatura

Sabado, 24 de enero de 2026 a las 22:48
Una mujer vende figuras en miniatura durante la inauguración de la feria de la Alasita este sábado, en La Paz (Bolivia) | EFE/ Luis Gandarillas

Casas, autos, negocios y billetes en miniatura se venden como símbolos de deseos y sueños. En La Paz, miles de personas compran miniaturas en la Alasita para pedir abundancia, salud, amor y éxito en el año.

Grandes sueños de abundancia, buena salud, una casa propia, un negocio, el bachillerato de los hijos o incluso tener pareja fueron expresados este sábado por los miles de asistentes al inicio de la Alasita, la patrimonial fiesta boliviana de la prosperidad y donde estos deseos son representados en artesanías en miniatura.

Centenares de artesanos abrieron en esta jornada sus quioscos en La Paz para la venta de miniaturas de billetes, maletas, casas, edificios, víveres, títulos de bachiller o universitarios y vehículos, entre otras artesanías.

Casa en miniatura | EFE/ Luis Gandarillas

La Alasita, que significa 'cómprame' en aimara, es una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina, cuando la gente en La Paz bendice al mediodía del 24 de enero las miniaturas que representan sus aspiraciones y deseos para el año.

La fiesta celebraba en su origen el solsticio de verano austral el 21 de diciembre, con miniaturas que se colocaban a deidades andinas como las illas para que a lo largo del año los deseos que representan se convirtieran en realidad.

Una mujer participa en una ceremonia durante la inauguración de la feria de la Alasita | EFE/ Luis Gandarillas

Según historiadores bolivianos, la celebración fue trasladada a enero en 1783 por orden del entonces gobernador de La Paz, el español Sebastián Segurola, para conmemorar la victoria de los suyos ante una sublevación indígena y en honor a la Virgen de Nuestra Señora de La Paz.

La festividad y sus símbolos se transformaron con el paso de los años hasta llegar a la actual expresión que fusiona lo ancestral con lo mestizo y urbano, algo reflejado también en la figura del Ekeko, la deidad andina de la abundancia y la fortuna.

Personas reciben una bendición durante la inauguración de la feria de la Alasita este sábado, en La Paz (Bolivia) | EFE/ Luis Gandarillas

En la época prehispánica lo que hoy se conoce como Ekeko estaba representado por una illa o efigie de piedra del dios Tunupa, mientras que durante la colonia surgió la figura que perdura actualmente, que es un muñeco regordete, con tez blanca y mejillas rosadas, cargado de diversos bienes a la espalda.

En declaraciones a EFE, la historiadora Sayuri Loza comentó que tras los levantamientos indígenas, fue un "logro" de los aimaras sublevados que se aceptara "el culto al ekeko".

La historiadora Sayuri Loza posa junto a su perro Oberyn durante la inauguración de la feria de la Alasita este sábado, en La Paz (Bolivia) | EFE/ Luis Gandarillas

"El ekeko es un dios que resistió a las extirpaciones de idolatrías, a las persecuciones y se quedó como un símbolo de La Paz y actualmente es un símbolo a nivel nacional de abundancia, de sueños cumplidos y hechos realidad", indicó Loza, que también es artesana.

Fe y tradición

Los recorridos rituales que se hacen durante la Alasita en La Paz fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2017.

En el campo ferial, un enorme Ekeko de piedra es uno de los protagonistas, pues hasta allí llegan decenas de personas para "devolver" las miniaturas compradas el año anterior, agradecer por lo cumplido y 'ch'allar' o bendecir las adquiridas para la nueva gestión.

Una mujer sostiene billetes durante la inauguración de la feria de la Alasita | EFE/ Luis Gandarillas

Las 'ch'allas' las hacen los mismos artesanos y sobre todo los 'amautas' o sabios andinos, con sahumerios, el repique de pequeñas campanas y rezos en aimara para pedir que se cumplan los deseos de quienes compraron las miniaturas.

"La creencia es que el día 24 al mediodía la persona que compra una casa, un auto, se le hace realidad, pero si es que compra con fe", dijo a EFE Albertina Viscarra de Cuentas, una artesana que vende pequeñas efigies de negocios hechos de yeso, como carnicerías, verdulerías y panaderías.

Camarita en miniatura | EFE/ Luis Gandarillas

Los deseos de esta artesana son que el país "esté bien, que tenga solvencia, que la gente tenga con qué ganar el pan del día".

El bisabuelo de doña Albertina comenzó con la tradición artesanal en su familia que luego se fue heredando hasta llegar actualmente a sus nietos, algo común entre los expositores de la feria.

otografía que muestra billetes de oro durante la inauguración de la feria de la Alasita | EFE/ Luis Gandarillas

Sayuri Loza, que representa a la cuarta generación de "alasiteros" en su familia, comentó que "es difícil" mantener la tradición de la artesanía, pues "no hay mucha mano de obra experta" y cada vez hay menos artesanos.

"Pero tratamos de hacerlo porque es una resistencia al sistema, porque comprar cosas hechas en otros países, en China, la manufactura nos está destruyendo, está acabando con el artesanado que es uno de los grandes orgullos bolivianos, así que estamos tratando de luchar contra eso", explicó.

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