La declaratoria en rebeldía de Rafael Arce y el pedido de sello rojo a Interpol forma parte del infortunio de la familia Arce-Mosqueira. Los dos hijos, Luis Marcelo y Rafael Ernesto están perseguidos por la Policía. El expresidente Luis Arce, padre de Rafael acabó preso en el penal de San Pedro, con un juicio por corrupción y otro por paternidad. En el plano político fue expulsado del MAS, el partido que arrebató a Evo Morales y quedó deshecho.
“El expresidente Luis Arce no ha sido capaz de medir la altura política ni de dimensionar la importancia política del cargo que ha ocupado y también seguramente del partido político que terminó expropiándolo para su estructura. El MAS está en una profunda debacle política, de la que seguramente tardará un tiempo en remontar, si es que logra remontar su debacle política”, relató el analista político, Ludwing Valverde.
El 10 de diciembre, el país se anoticiaba con una sorpresiva aprehensión del expresidente, Luis Arce Catacora. En 48 horas era enviado a prisión preventiva por cinco meses, acusado de corrupción en el desaparecido Fondo de Desarrollo Indígena.
Fue el inicio del borrascoso camino. Le llegó la notificación de audiencia cautelar por el caso de abandono de mujer embarazada, que le sigue la exdirectora de la AJAM, Brenda Lafuente en Cochabamba.
Dos días antes de que abandonara el poder, el jefe del MAS, al que ayudó a llegar a ese cargo, Grover García, comunicaba la expulsión del entonces presidente del Estado por apropiarse del dinero que descontaba a los funcionarios públicos y se iban a cuentas particulares.
“No tuvo la talla necesaria como para proyectar al país en el corto, mediano y largo plazo, sino más bien reproducir estructuras prebendales, clientelares y familiares de poder que, lamentablemente, le están pasando la factura actualmente. Él en la cárcel, sus hijos perseguidos, imputados y a punto de entrar a prisión”, dijo Valverde más adelante.
Pero el MAS también tuvo su parte, pues quedó deshecho porque apenas salvó la personería jurídica en las elecciones generales y para las subnacionales no fue capaz de articular ninguna candidatura.
La familia
Sus hijos, que ya venían de ser acusados cuando su padre era presidente, saltaron a los medos de comunicación, pero por estar acusados de corrupción. Primero fue Luis Marcelo, acusado de formar parte del gigantesco negocio de hidrocarburos en YPFB, aunque fue aprehendido por agresión a su pareja. El 20 de septiembre se presentaba en Santa Cruz la denuncia contra el hijo mayor del presidente, quien fugó y se entregó a las autoridades el 17 de octubre, luego que la víctima desistiera del caso que abrió en su contra. Increíblemente, salió libre y solo le dictaron “terapia” por cinco meses.
Cuando estalló el caso Botrading, Luis Marcelo desapareció junto con el presidente de YPFB y desde entonces se desconoce su paradero. Estuvo detenido en Brasil por seis días a finales de 2025, pero las autoridades bolivianas dieron de baja el mandamiento de captura y fue liberado.
Su hermano, Rafael Ernesto, compró una hacienda en Santa Cruz, Adán y Eva, con un crédito millonario, pero se descubrió que tiene una fortuna incalculable, pues encontraron departamentos de lujo, vehículos de alta gama y bienes traspasados a su hijo, aunque no se conoce que tuviera familia. Este jueves, la Fiscalía logró la declaratoria de rebeldía y pidió a Interpol activar el sello rojo en su contra.