“Desde la cumbre más alta del mundo levántase la ciudad donde jamás se pondrá el sol de nuestra raza”, es la leyenda inscrita en el escudo de El Alto, que este viernes conmemora 41 años desde que se creó como municipio y creció a pasos agigantados hasta convertirse en la segunda región urbana más poblada de Bolivia.
Es un aniversario sin festejos bulliciosos porque justo hace una semana, al menos unas 22 vidas se apagaron de forma trágica en el accidente del avión Hércules. Las lágrimas cesan poco a poco, pero el dolor y el luto persisten en el corazón de los alteños que a diario van a dejar flores a los nichos improvisados, donde prenden velas y rezan por el descanso eterno de las almitas en pena que creen que siguen rondando el lugar de la tragedia.
No obstante, este natalicio también es un recordatorio para los alteños de que aún tienen muchos desafíos que cumplir, sobre todo en el ámbito económico y social, como consolidarse como un puerto seco internacional para ser el motor económico que sostenga al departamento y, así también, una ciudad donde los ‘k’amiris’ (adinerados) vistan a la ciudad con sus imponentes chólets, creando una nueva cultura: una simbiosis que funde las tradiciones y costumbres andinas con la modernidad y la tecnología.
En ese marco, la alcaldesa de El Alto, Eva Copa, conversó con EL DEBER en su oficina del piso 4 del Jach’a Uta, la Casa Municipal alteña. La autoridad afirmó que reciben este nuevo aniversario con luto por la tragedia aérea, pero también con claros desafíos para la Alcaldía y para los cientos de miles de alteños.
“Estamos cumpliendo 41 años de vida, somos una de las ciudades más grandes del país y no contamos con el presupuesto que tienen las otras ciudades, estamos creciendo a pasos acelerados”, dijo Copa.
Con una mirada edil señaló que muchas veces no existen las condiciones económicas ni humanas para cumplir todas las demandas de la ciudadanía. No obstante, eso no es un obstáculo para los alteños, que por excelencia son trabajadores y emprendedores, de los cuales el 60% son mujeres jóvenes que llegaron de las provincias paceñas.
“Tenemos muchas similitudes con Santa Cruz, en el tema de emprendedurismo. Hace algún tiempo hicimos un programa de intercambio de jóvenes emprendedores de Santa Cruz con El Alto y me ha sorprendido tanto porque tenemos los mismos objetivos. Somos tan iguales y a la vez tan diferentes”, dijo Copa.
La autoridad edil destaca que, más allá del mercado informal que alfombra las calles, las nuevas generaciones de alteños emprendedores vuelcan su mirada hacia los negocios en línea, sin descuidar sus raíces andinas.
“El joven alteño tiene un proyecto de vida autónomo, es una nueva generación que no se estanca en lo tradicional, pero no deja de lado su cultura ni su identidad. El joven alteño es auténtico, con características muy particulares y con su sello innovador. Eso es el alteño”, resumió Copa..
Más de un millón
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el municipio de El Alto tiene una población de 885.035 habitantes. No obstante, la cifra es rechazada por Copa, quien asegura que de acuerdo con datos municipales son más de un millón de habitantes.
“En un control interno que hemos hecho como municipio, cruzando los datos de recaudaciones e infraestructura, nosotros tenemos más de un millón de habitantes. Es por eso que nosotros no aceptamos los datos del INE. La ciudad de El Alto no es una ciudad dormitorio, es una ciudad que genera empleo y alberga a miles de personas que vienen de las provincias de La Paz o de otras ciudades capitales. Tenemos zonas enteras de residentes potosinos, cochabambinos, entre otros”, afirmó Copa.
El municipio de El Alto está compuesto por 630 urbanizaciones y tiene 14 distritos: 10 distritos urbanos y cuatro distritos rurales..
El atractivo alteño
El Alto, como ciudad ofrece una gran variedad de atractivos, uno de ellos son los cholets, que es un nuevo estilo arquitectónico que fusiona elementos de la cultura andina, con colores vibrantes y diseños que empezaron con revalorizar la cultura tiwanacota pero que poco a poco fueron emulando símbolos mundiales y figuras de fantasía.
Este arte, único en el mundo, no pasa desapercibido para los propios y extraños al punto que la Alcaldía de El Alto abrió un circuito turístico que recorre unos 35 cholets, además de mostrar la gastronomía alteña y los atractivos naturales que están más allá de la ciudad, como los chullpares, las lagunas, hasta llegar a los pies del nevado Huayna Potosí.
“Los cholets son el orgullo de los k’amiris (gente adinerada) dueños de los cholets que siempre viven en el último piso tienen estructuras tan diferentes con imágenes por ejemplo de los autobots, pero que en su interior muestran cosas andinas. Es una combinación de nuestra identidad y cultura”, dijo Copa y agregó que más allá de los 35 cholets de la ruta turística El Alto tiene unos 100 cholets distribuidos en todas las zonas.