Verónica Ágreda de Pazos |Presidenta de ANUP
En la asamblea de la Asociación Nacional de Universidades Privadas de Bolivia (ANUP) votamos; no en abstracto, sino sobre papeles que cargan 35 años de historia, que reconocen crisis reales y que abren camino a propósitos que trascienden la gestión. La votación fue un acto de responsabilidad basado en el reconocimiento de que la educación superior privada boliviana debe dejar de ser un conjunto de esfuerzos aislados para convertirse en un sistema institucional con voz, incidencia y responsabilidad colectiva ante el país.
El Plan de Desarrollo Institucional 2025-2030, nuestros Estatutos renovados y la Política Financiera son las herramientas que nos permiten responder a una crisis educativa que la pandemia no causó, pero exacerbó. Bolivia enfrenta un rezago profundo: estudiantes que no comprenden lo que leen o que abandonan sus estudios porque deben trabajar para comer, profesionales desconectados de realidades laborales que se transforman a la velocidad de los avances de la Inteligencia Artificial. Esta no es una crisis de nuestras universidades. Es una crisis del sistema que decidimos ayudar a reparar.
¡Y es aquí donde radica el punto de inflexión!
El Plan de Desarrollo Institucional - PDI nos proyecta hacia algo diferente: ser el Sistema de Educación Universitaria Privada Boliviana que no solo representa, sino que actúa, genera, incide, transforma. No aspiramos a que el Estado resuelva lo que nosotras podemos hacer. No seguiremos esperando políticas públicas efectivas que pueden demorar décadas. Decidimos tomar iniciativa en aquello donde tenemos legitimidad, capacidad y propósito.
El PDI identifica oportunidades concretas que podemos explotar desde ya, la relevancia de nuestra oferta formativa en un país que necesita profesionales competentes. Las iniciativas internacionales a favor de la educación que abrirán financiamiento y redes colaborativas. La ventana política que se abrirá cuando el gobierno reformule todos los planes de desarrollo nacionales. Una autonomía académica responsable posible que puede llegar a ser una gran fortaleza donde ahora solo vivimos restricciones. Estas no son aspiraciones; son plataformas reales desde las que actuar.
Pero reconocemos también las amenazas que enfrenta el sistema. La invisibilidad de nuestra contribución: mientras formamos a 220.000 jóvenes, el 40% de la población universitaria, el país apenas nos ve. La baja efectividad de políticas educativas que afecta a todos. Las restricciones anacrónicas que ralentizan innovación curricular hasta la parálisis. Son amenazas reales, pero ahora tenemos estructura institucional para enfrentarlas.
Es capacidad operativa: acreditación con sello ANUP que eleve calidad voluntariamente; asesoría legal que desbloquee normativas restrictivas; capacitación continua en innovación pedagógica; fondos concursables para investigación de problemas reales del país. Las mesas temáticas de trabajo nos permitirán algo más profundo: que cada universidad lidera en su área de especialidad mientras se conecta globalmente. Eso es verdadera corresponsabilidad: no sobre papeles, sino sobre resultados.
Lo que viene ahora es diferente porque decidimos ser diferentes.
En la espera de que la Agencia Plurinacional de Evaluación y Acreditación funcione para mejorar calidad, empezaremos con el sello ANUP. No lamentaremos que el Reglamento de Universidades Privadas sea anacrónico. Incidiremos con voz unificada. No nos quejaremos de que las políticas educativas son inefectivas. Generaremos innovación educativa real que experimente, documente y disemina. No diremos que hace falta investigación aplicada. Fondos concursables de ANUP para investigación prioritaria sobre problemas reales de Bolivia.
Eso es acción, no queja.
El PDI nos propone algo más: contribuir activamente al desarrollo sostenible con profesionales formados pertinentemente e investigación con foco a los problemas territoriales. Articulación público-privada no como diálogo platónico sino como colaboración operativa. Aquí radicaba la distancia antes: nosotras estábamos en educación, el país en otra. Ahora decidimos estar en el mismo lugar.
Lo importante es que esto es viable ahora. No es esperanza sin base. La consolidación institucional que aprobamos nos da arquitectura. La diversidad de nuestras asociadas nos da capacidad. La legitimidad que ganamos en 35 años nos da respaldo. Y la unidad que hoy reafirmamos nos da poder.
Este es el momento en que ANUP deja de reaccionar a lo que sucede en educación superior para comenzar a generar lo que debe suceder, donde incidencia política no significa cabildeo aislado sino posición sistémica que no se puede ignorar. El futuro de la educación en Bolivia se escribe ahora. Nosotros podemos escribir en él y decidimos hacerlo.