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Joaquín, te lo merecías

Jueves, 03 de abril de 2025 a las 06:13

 El nombre de Joaquín Monasterio resuena ahora con fuerza, no solo por su capacidad, sino por la integridad y la humildad con las que ha transitado su carrera.

El fútbol, como la vida, suele premiar a aquellos que perseveran, que se mantienen firmes a pesar de las adversidades y, sobre todo, a quienes creen en su capacidad para superar cualquier obstáculo. El miércoles, Joaquín Monasterio viviò uno de esos pasajes que quedan grabados en la memoria colectiva. Su equipo, San Antonio de Bulo Bulo, debutaba en la Copa Libertadores contra Olimpia de Paraguay, un gigante del fútbol sudamericano. Pero más allá del resultado, que dejó una victoria histórica por 3-2, resalta la figura de Monasterio, un hombre que se merecía una alegría como la que acaba de experimentar.

San Antonio llegaba al encuentro con pocas expectativas, enfrentando a un rival con historia gloriosa y llena de títulos. Olimpia no solo es tricampeón de la Copa Libertadores,también ha dejado huella en el planeta fútbol con su título mundial. Sin embargo, Monasterio, con sus 40 años y su conocimiento del fútbol, supo cómo plantear un esquema táctico que neutralizó la mayor jerarquía del rival.Lo hizo con orden, sacrificio y una buena dosis de coraje y determinación que le permitió golpear a su adversario en los momentos precisos.

El triunfo fue sin dudas un golpe de autoridad para el joven DT y su plantel, pero también fue una gran lección para el fútbol nacional. El nombre de Joaquín Monasterio resuena con fuerza impulsando su carrera,.

Es cierto que el camino que ha transitado Monasterio no ha sido fácil. La temporada pasada, asumió la dirección técnica de Oriente Petrolero en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente del club albiverde, Enfrentó una crisis económica y estructural sin precedentes, y a pesar de las dificultades internas, logró mantener competitivo a su equipo. El desafío no solo fue deportivo, sino también institucional, con una dirigencia incapaz de garantizar condiciones mínimas para el funcionamiento del club. A pesar de todo, él se mantuvo firme, mostrando la cara ante sus jugadores y enfrentando con firmeza los problemas. 

Lo que muchos no saben es que Monasterio nunca cobró un solo mes de salario durante su tiempo en Oriente Petrolero. A pesar de haber rechazado otras ofertas, decidió priorizar su compromiso con el club y su gente. Sin embargo, la inoperancia de la dirigencia terminó pesando más y, finalmente, la relación con el club se rompió. Pero en el fútbol lo que se pierde en un lugar se recupera en otro. Suele ocurrir.

Este año, en San Antonio de Bulo Bulo, Joaquín encontró su segunda oportunidad. Y qué manera de aprovecharla. Su equipo, que debutaba en la Copa Libertadores con el sueño de hacer historia, logró un triunfo histórico ante Olimpia, mostrando que el trabajo bien hecho tiene recompensa. San Antonio no solo consiguió los tres puntos en disputa sino que también se embolsó 330.000 dólares.

Monasterio ha sido, a lo largo de su carrera, parte de esa generación de entrenadores nacionales que se exigen constantemente, que buscan oportunidades aunque, en muchos casos, no reciben el reconocimiento que se merecen. Pero ahora, en el plano internacional, está demostrando que las oportunidades, cuando llegan, deben aprovecharse con todo. Este triunfo en la Copa Libertadores no solo es un logro para San Antonio, sino también una victoria personal para quien con humildad y perseverancia se va haciendo un lugar en el fútbol.

Joaquín, te lo merecías. Este es solo el comienzo de una carrera que promete más éxitos. Y para el fútbol boliviano, tu ejemplo es una muestra de que la perseverancia, el esfuerzo y la pasión por lo que se hace pueden superar cualquier obstáculo. ¡Enhorabuena!

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