Guabirá rescindió contrato con Joaquín Monasterio, quien dejó de ser entrenador del cuadro rojo del norte cruceño. La decisión, tomada por el presidente Rafael Paz, vuelve a reflejar una realidad que se repite con frecuencia en el fútbol boliviano: ante los malos resultados, el principal responsable suele ser el director técnico.
Según información interna del club, la conversación entre Paz y Monasterio se produjo este domingo, instancia en la que ambas partes acordaron la rescisión de contrato en mutuo acuerdo, sellando así una salida en buenos términos.
Por el momento, la dirigencia no ha oficializado nombres para ocupar el cargo. Sin embargo, se maneja la información de que hasta el final de la tarde podría anunciarse al nuevo entrenador, quien sería de nacionalidad brasileña y llegaría por primera vez al fútbol boliviano.
Monasterio dirigió apenas cinco partidos al frente de Guabirá. Su ciclo comenzó en el Campeonato de Verano 2026, donde enfrentó a San Antonio y FC Universitario en la Copa Repechaje, quedando eliminado en ambas instancias. Posteriormente, el equipo también fue eliminado de la Copa Sudamericana tras caer ante Independiente por la vía de los penales (3-2).
Un proceso corto que vuelve a poner en evidencia una cultura dirigencial marcada por la reacción inmediata y las decisiones tomadas en caliente, muchas veces por encima de la reflexión, el análisis o la planificación a mediano plazo.